Sísifo como artista del cuidado de sí. Una apuesta por la formación literaria para la construcción de una razón poética en la escuela


David Esteban Sabogal Meneses1

Juan Pablo González Escobar


Resumen

Se presenta la razón poética y el cuidado de sí en la escuela, para posibilitar la habitancia, es decir, dibujar al ser desde lo onto-poético, ya que el ser humano ha perdido las piezas de su conexión universal, de su esencia poética en el entramado de las lógicas neoliberales que transitan en el mundo contemporáneo. Para esto, el mito de Sísifo nos hace reflexionar nuevamente en esa llama definida de contemplación y, por consiguiente, en la creación de sí mismo, la proyección del ser en el mundo que nos rodea y una resistencia desde una educación y pedagogía poéticas. Lo anterior nos impulsa a preguntarnos, ¿Qué sentidos, tensiones y acontecimientos tienen lugar en los procesos de formación literaria orientados al cuidado de sí y al posicionamiento de una razón poética en la escuela?


Palabras clave: Formación literaria, razón poética, cuidado de sí, Sísifo en la educación.



El mito de Sísifo en la educación: En pedagogías poéticas del maestro

Lo absurdo está ligado, pues, a la lucidez humana; se da, como un hecho, en el universo humano, fuera del universo humano no hay absurdo: de un lado tenemos la diversidad y el fracaso de mundo, de otro tenemos la razón humana y su nostalgia de unidad (el deseo de continuidad del ser), esta lucha, este divorcio y esta contradicción son indisolubles, el hombre absurdo ha tomado conciencia de este divorcio y ha desalojado del reino de lo absurdo a la esperanza.”

Albert Camus (1953), El mito de Sísifo


En el marco de nuestro proyecto de grado titulado Sísifo como artista del cuidado de sí. Una apuesta por la formación literaria para la construcción de una razón poética en la escuela, retomamos desde la mitología griega, la metáfora de Sísifo que surgió y constituyó todo nuestro caminar poético. Es así como desde la Odisea se describe a nuestro héroe con un papel de terrible suplicio. Allí se dice:


No me pareció menos terrible el suplicio de Sísifo: tenía continuamente ante él una enorme roca, que trataba en vano de subir a la cima de una montaña, ayudándose de pies y manos; y era lo terrible que, cuando tras inauditos esfuerzos parecía que iba al fin a culminar su empresa y a precipitarla por la ladera opuesta, una fuerza invisible y poderosa hacía retroceder el peñasco cruel, que rodaba vertiginosamente hasta la llanura. Tornaba entonces a empujarla, haciendo inauditos esfuerzos y el sudor brotaba de todos sus miembros y el polvo, pegándose a él, lo envolvía. (Homero, 2011, p.140)


En la época contemporánea, el escritor Albert Camus vuelve a esta metáfora para plantear que, si bien Sísifo tiene consciencia de su castigo sigue siendo un héroe lúcido. Con esto, llega la metáfora para hablar del hombre moderno que trabaja durante todos los días de su vida en las mismas tareas y sigue a cabalidad su destino. Solo el destino es trágico cuando se vuelve consciente de sí. Retomamos esta consigna para integrarla al diálogo con la educación y los espejos que reconfiguran el aula, para preguntarnos por esas tensiones que habitan al maestro y al estudiante en la escuela y, desde allí, como seres andantes, esbozar uno de los principales caminos de las problemáticas contemporáneas que bien podrían ser integradas en preguntas iniciales, que se articulan a nuestro problema central en torno a la formación literaria: ¿cuáles son los aciertos y rupturas de la teoría y la praxis dentro de las instituciones educativas y el habitar maestro? ¿cuáles son las tensiones que arroja la razón instrumental que habita en las instituciones escolares contemporáneas? En este sentido, ¿cómo la razón poética puede dibujar líneas de sentido y ampliar las miradas para habitar poéticamente la escuela?

Así pues, en esta época, a propósito de las dinámicas a las que asistimos, es necesario cuidar de sí mismo; habría que comenzar por reconciliarse con la realidad y, desde allí, generar nuestra propia práctica de la libertad partiendo de la ética. Es lo que nos compete como maestros hoy en una sociedad heredera de la caída de los grandes relatos. Como lo dice Kronfly (2016):


[…] se trata de los relatos ya gastados y desprestigiados en los cuales la gente ya no se siente representada, relatos y creencias modernas que ya no hacen parte de sus representaciones dominantes ni son capaces de otorgar sentido a la existencia (p.32).


Como no hay soporte tanto en ideología o en algún dogma metafísico, es importante abrazarse a la construcción de una ética propia, una ética para el bien de sí y el de los otros, esto debido al nihilismo que prima en la sociedad, donde la pérdida de sentido y de los viejos valores ha llegado a su fin partiendo principalmente del argumento nietzchesiano de la muerte de Dios.

Lo que proponemos es una poética de la existencia, desde el habitarse de Sísifo como maestro. Así como nuestro héroe sube su piedra, la esperanza del maestro se resguarda en mirar más allá de las cosas y, desde la consigna del cuidado de sí, que todo lo que plantee una distancia, puede acercarse al espíritu y al inicio de un cambio. Es, en estas palabras, que reafirmamos nuestras propias elecciones alrededor de la apuesta por el cuidado de sí. Sostenemos que no estamos sujetos a ningún valor absoluto ni a ningún imperativo categórico que sustente nuestra propia ética. En términos de Mèlich (2010): “La ética, desde la perspectiva de la libertad, sería algo así como la forma que uno se da a sí mismo frente al otro, en una relación dual, en un espacio de intimidad” (p. 170). Avanzando en nuestro razonamiento, proponemos el cuidado de sí por medio de la formación literaria, donde el espíritu de la novela generará el espacio literario, donde estarán a su vez articuladas tanto: “La singularidad, la situación, la biografía, la ambigüedad, la ausencia y la asimetría” (Ibid, p. 80).


El maestro Sísifo en su caminar, la razón poética en la escuela

La belleza tiene que ver con la fidelidad a lo originario” [vii], porque todo arte es lenguaje, palabra poética. A través de la misma se detiene el tiempo, la raíz del misterio de la trascendencia”

Zambrano


En el desarrollo de la práctica pedagógica que supuso nuestro Trabajo de grado, fue muy importante la participación de estudiantes entre los grados décimo y once de las instituciones educativas, Colegio Colombo Británico de Envigado y Centro Formativo de Antioquia (CEFA) de la Ciudad de Medellín. Fue allí donde orientamos los siguientes talleres: 1) La otra parte del aula: encuentros entre lo estético y lo sensible para descender en las poéticas de afuera con armonía en el interior; 2) “Que el verso sea como una llave, que abra mil puertas” y 3) “Una poética del interior desde los múltiples sentidos de la imagen”. Estos fueron pensados desde la pregunta por la vida interior, las dinámicas en las que la vida juega un papel importante en tanto experiencia lingüística en el mundo, donde son los escritos de los y las estudiantes los que permiten que haya acontecimientos.

Es así que desde nuestro proyecto hay una permanente búsqueda de posibilidades e interrogantes por cómo orientar la formación literaria a través de una razón poética. Asumimos por ello los siguientes aspectos como fundamentos e inspiración para esa apertura hacia el alma y la emoción.


La poética interior

En un primer momento se pensó en la importancia contenida en el hecho de preguntar por la vida propia, lo que, en palabras sugeridas antes, viene siendo una poética interior; reconocer la memoria, el origen, el lugar desde el que los pasos han ido viniendo hasta el presente. Más que haber dejado por escrito experiencias o creaciones dentro de un momento inmediato, fue y es fundamental dentro del taller poético la búsqueda de otros sentidos, teniendo como referente la experiencia propia, la vida traída como la piedra de Sísifo hasta nuestros pies.


La brevedad

Lejos de una estrella que apenas pasa. Qué vida reside en la escuela y qué ojos hay allí que la habitan. Una pregunta por el destino, por los sueños, por el quehacer, por el deporte, por el silencio que llega después de la jornada con los pies retumbando en la soledad de casa. Qué responsabilidad se resume en el detenimiento, en velar por un corazón que no pierde su fuerza en la escuela, en la enseñanza, en la poética como forma de resistir.


El espacio y momentos creativos

Ya desde esa poética de la contingencia escolar venía sugiriéndose el hecho primordial del espacio y el momento creativo que el taller poético no puede desaparecer. Así en la experiencia dentro del taller hubo importantes hallazgos referentes a lo que en un primer momento el espacio, (sea un aula de clase, la biblioteca escolar o un posible jardín dentro de la escuela), puede ayudar a que los motivantes, las preguntas, muevan más el espíritu sensible tanto de maestros como de estudiantes en la escuela. Son instantes e imágenes de un valor singular: la puesta en escena, la lectura en voz alta, los momentos de pausa para pensar las imágenes vistas, los sentidos en la conversación, el tacto, el acontecimiento de mirar que los versos y frases sugeridos puedan llegar; la antología de gestos que va naciendo en la experiencia escolar; el ver a dónde miran todos cuando se habla de la vida, de la muerte o la guerra que tanto, por ejemplo, le ha costado al territorio nacional. Es así como surge también otro aspecto fundamental en conversación con la filosofía reflexiva, un espacio que permite, que da herramientas, que inspira a pensar y a crear.

Es desde estos elementos principales en la formación literaria donde el cuidado de sí y la razón poética presentan entonces una estrecha relación que tiene que ver con adentrarnos en esos misterios de la vida que han sido olvidados: la muerte, la vida o, asimismo, el alma, que es importante para María Zambrano, quien insiste en rescatar la simbología del alma, la cual ha sido olvidada por el culto al cuerpo; es desde la poesía que cuidaremos del Ser. “La naturaleza del alma humana, pues, está precisamente en su parentesco con lo que es divino, inmortal y eterno. Esta idea la repite Platón a lo largo de sus discursos como algo obvio y decisivo, como la verdad en que va a fundamentarse su íntimo y profundo anhelo” (Zambrano, 2000, p 45). Pues es en el alma y en el pensamiento donde se funda la poesía, la razón poética.

Habría que decir enfáticamente, que desde la antigüedad los poetas fueron arrojados de la polis, pues ellos nunca decían la verdad, la poesía estaba contra toda “verdad” instituida. En este sentido lo que proponemos es reivindicar el papel de la poesía para fundar pensamiento sensible, o pensamiento mí(s)tico. Pues solo en la armonía de los contrarios: razón y poesía, logos y mitos, se estaría dando con la unidad del Universo, o así mismo, con los misterios de la vida, el resurgimiento del alma. Conocer entonces sería acordarse, y acordarse es reconocerse en lo que es o mejor, como se ha venido siendo; es reconocer la unidad.

Ahora bien, dentro de la perspectiva propuesta, la formación literaria se concibe como experiencia, es decir, como posibilidad y pasaje, la forma en que la vida, tanto en el texto literario como en sus diferentes visiones, vienen y habitan la vida humana. Al entender esta formación como un advenimiento, tanto de afuera como de adentro, surge el interrogante por la manera en que cada sujeto se relaciona con el mundo literario recreado en el texto, los vestigios que de este emanan. Respecto a lo anterior es Larrosa quien también piensa esa lectura como experiencia en dos dimensiones: primero, entendiendo que el texto conserva unas características físicas y lógicas (legibles), y segundo, que esas características al pasar por mi/lector/maestro, se transforman en un manojo de reflexiones propias, en la transformación del mundo habitado. Es así como, si en un primer momento, es una posibilidad, un pasaje donde el mundo adviene y nos transforma hacia otra cosa, hay en clave otro factor importante: la transformación propia y de los demás dentro de la formación concebida como experiencia y, segundo, la experiencia como mediadora de la subjetividad, tanto del maestro como del estudiante, sus implicaciones y caminos.


A un lector que, tras leer el libro, se mira al espejo y no nota nada, no le ha pasado nada, es un lector que no ha hecho ninguna experiencia, ha comprendido el texto, sin duda. Domina todas las estrategias de comprensión que los lectores tienen que dominar. Seguramente es capaz de responder bien a todas las preguntas que se le hagan sobre el texto. (…) Pero un sentido, el único sentido que cuenta según Steiner, en el que ese lector es analfabeto. Tal vez ese sentido, el único que cuenta, sea precisamente el de la experiencia. Ese lector analfabeto es un lector que no se pone en juego a sí mismo en lo que lee, un lector que practica un modo de lectura en el que no hay relación entre el texto y su propia subjetividad. (Larrosa, 2006 p.94)


Huellas y nuevos horizontes en el caminar de Sísifo

Desde nuestra experiencia fueron muchos los caminos y encuentros alrededor de la poesía, encuentros que fueron encaminados a generar acontecimientos, y precisamente a buscar nuevos horizontes en nuestro caminar como maestros Sísifo. Destacamos momentos como un encuentro que estuvo plagado de palabras de Baudelaire, Alejandra Pizarnik, Arthur Rimbaud, Alfonsina Storni, José Asunción Silva y Fernando Pessoa que, con sus rostros y poemas, nos ayudaron a mostrar un panorama de los ejes fundamentales de la vida, entre estos, la palabra, una palabra embriagadora que hace emerger en las estudiantes preguntas tales como ¿la poesía cómo se escribe? ¿en verso o en prosa? ¿qué hay que hacer para escribir poesía? ¿la poesía es el origen de la vida? En palabras de Vásquez Rodríguez (2018):


La poesía es más que el poema; el poema es la concreción de una dimensión de la poesía; porque la poesía no existe solo en las palabras, en el sentido amplio de la poiesis. En tanto que lenguaje, la poesía es como la exquisitez del mismo, como el afinamiento mayor de esa materia prima. En su inicio la poesía era canto, danza y palabra. En algún sentido, rito, y en otro, fiesta. La poesía también es una mirada en el espejo del mismo lenguaje; es el lenguaje mirándose a sí mismo, regodeándose, mirando sus matices.


Otro momento fue la posibilidad, desde el proyecto de investigación, de desmitificar las percepciones que, tanto el texto poético como la poética, han tenido a través de la historia. Es de destacar el diálogo que se ha generado en el aula de clase frente a los diversos caminos que la poesía tiene en las manifestaciones artísticas; por ello la sorpresa de muchos de los estudiantes que han participado de los talleres al encontrar en su experiencia viva y académica que el poema, el poeta y la poesía no dependen de una rima particular, de que todo corresponda, (aunque en ningún momento estuviera pensado el desprestigio a formas de expresión y escritura poética ya conocidas), de que en la actualidad, desde un sentir y habitar el mundo, pueden encontrarse grandes secretos, misterios en el fondo de la vida, en las diversas manifestaciones artísticas, sea cine, sea literatura, sea pintura.

La invitación desde nuestra propuesta ha consistido en generar momentos que propicien acontecimientos sensibles, que potencien la imaginación y aviven el propio conocimiento, que posibiliten una propia ciencia frente a la vida. Así pues, como maestros en formación, debemos ayudar a propiciar espacios po(e)sibles que lleven al ser humano a la búsqueda de sí, y que esta búsqueda esté inspirada en una poética interior, en la necesidad de reinventarse para animar nuevos alientos para la existencia. En sintonía con este cometido, el poeta Juarroz (1958) nos dice:


Hay que inventar respiraciones nuevas. /Respiraciones que no sólo consuman el aire, /sino que además lo enriquezcan /y hasta lo liberen /de ciertas combinaciones taciturnas. // Respiraciones que inhalen además /las ondas y los ritmos, /la fragancia secreta del tiempo /y su disolución entre la bruma. // Respiraciones que acompañen /a aquel que las respire. // Respiraciones hacia adentro del sueño, /del amor y la muerte. // Y para eso hay que inventar un nuevo aire, /unos pulmones más fervientes /y un pensamiento que pueda respirarse. // Y si aún faltara algo, /habría que inventar también /otra forma más concreta del hombre.


Desde el proyecto hay apuestas ambiciosas frente a los espacios formativos que han estado en sintonía con esa búsqueda, que no sólo en la contemporaneidad sino también en lo tradicional, en la escuela todavía resuenan. Son las exploraciones mismas que las preguntas que van surgiendo dentro del debate, dentro del posicionamiento de una razón poética en la escuela, arrojan sobre una interdisciplinariedad. La manera en la que el diálogo frente a la poesía desde la formación literaria, no sólo habla de la enseñanza del español en las aulas, sino como también la historia, las ciencias sociales, las matemáticas, la ética y una pregunta por la modernidad sacan a flote la universalidad que desemboca en las voces del maestro y sus estudiantes, en las resonancias y respiraciones que diluyen lo que día a día se vive dentro del quehacer maestro, de orientar a otros a sus propias búsquedas sin renunciar a las propias, a impulsar una resistencia por la vida, por los sentidos que van en el fondo arrojando cantos, himnos de todo aquello que nos rodea. Un proyecto que impulsa la idea de que los sentimientos no sean pensamientos, que puedan salir del sueño, que puedan mediar la posibilidad de que en la escuela la humanidad no desaparezca.

Persisten los contrastes, donde muchos de los participantes se preguntaban; había otros que dejaban la hoja en blanco. Algunos que, en vez de encontrar las palabras, intentaban desdibujar la forma. Los estudiantes, los maestros que también encontraron la posibilidad de darle la cara a sus silencios, aunque estos sigan mudos, de mirar al cielo, aunque tengan que ser vigilantes con el camino, de interrogar a la noche y el desarrollo de sus sueños. Estudiantes jóvenes de grados 11, 10 y 9, que, aunque sus afanes apuntaran a lugares tan diversos como el universo, llegaban a las orillas del mar, cuestionaban sus proyectos, la atención aislada que muchas veces le daban a la vida.

Es esta razón poética que es la contemplación del mundo, de la esencia de reconocer nuestros propios secretos como humanos, maestros o estudiantes donde el espacio formativo renuncia a su convencionalidad, aunque incansablemente lo persigan las formas, los afanes, las inquietudes, que más que vivir nos llevan a inscribir la vida en clave de supervivencia. Aunque sigamos desconociendo los secretos, aunque reconocer la vida y la esencia parezca dejarnos en el mismo lugar, la razón poética en la escuela detrás de toda su apuesta encuentra un lugar en la incertidumbre; permite que, aunque el avanzar se detenga, el temor nunca paralice; que observar la vida sea también dejar que esta sea el camino en la formación, que nunca pierda su lugar en la escuela, en el proyecto humanístico que en todo momento, desde el área disciplinar que sea, el gusto y el encanto de redescubrir los misterios, nuestros propios misterios, permanezca.


Referencias bibliográficas

Juarroz, R, (1958). Hay que inventar respiraciones nuevas. Recuperado de: http://amediavoz.com/juarroz.htm

Camus, A. (1951). El mito de Sísifo. París: Ed Gallimard, recuperado de: http://www.correocpc.cl/sitio/doc/el_mito_de_sisifo.pdf

Homero. (2011). La Odisea. Editorial. COMCOSU. recuperado de: http://www.qualitative-research.net/index.php/fqs/article/view/1299/2778

Larrosa, J. (2006). Sobre la experiencia. Barcelona: Aloma,

Melich, J. (2010). Ética de la compasión. Barcelona: Herder Editorial S, L.

Zambrano, M. (1993). Filosofía y poesía. México: Ed. Fondo de la cultura económica:

Zambrano, M. (2000). Hacia un saber sobre el alma. Madrid: Alianza editorial, S.A

Kronfly, C. (1994). La sombrilla planetaria: ensayos sobre modernidad y postmodernidad en la cultura.

Vásquez Rodríguez, F. (2018). Educar en poesía. Entrevista en la Maestría en Docencia de la Universidad de La Salle, proyecto de investigación sobre “La poesía, una expresión para ser incluida en la educación artística” Recuperado de: https://fernandovasquezrodriguez.com/2018/04/26/educar-en-la-poesia/




1 Estudiantes de la Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Humanidades, Lengua castellana, Facultad de Educación, Universidad de Antioquia. Correos: david.sabogal@udea.edu.co; juan.gonzalez15@udea.edu.co