Editorial

 

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Aquí está, apreciados lectores, el menú que les ofrecemos en esta edición 44 de la revista Estudios de Literatura Colombiana, la cual es posible gracias a los autores, pero también por el apoyo de los evaluadores, del equipo editorial, de la Facultad de Comunicaciones, nuestra casa, y de sus posgrados; a todos: gracias.

La sección de artículos la abrimos con una mirada a la crítica literaria decimonónica en Colombia: comenzamos con “La imaginación orgánica y sobrenatural en la crítica literaria colombiana del siglo xix”, en la cual Camila Palacios Amézquita examina algunos de los ejes que unifican el trabajo de los críticos en esa época. Y en seguida, Carolina Cáceres Delgadillo analiza la influencia de los proyectos nacionales y políticos en las obras de tres poetas de finales de aquel siglo: Candelario Obeso, Julio Flórez y José Asunción Silva, en “Visiones de nación en la literatura colombiana del siglo xix: tres propuestas estéticas”.

Luego, viene la transición entre los siglos xix y xx, con don Tomás Carrasquilla. “Frutos de mi tierra: un puente entre las narraciones literaria y periodística de Medellín”, es la lectura que nos propone César Alzate Vargas. Y de la Antioquia de Carrasquilla nos vamos a la costa Caribe para visitar la obra de uno de los principales mentores del Grupo de Barranquilla, a través del análisis que nos propone Nicolás Gómez Rey en “La clave paródico-satírica: una lectura de lo cómico y lo marginado en ‘Utria se destapa’, de José Félix Fuenmayor”.

Por su parte Augusto Escobar Mesa propone su “Lectura sociocrítica de El hombre de Talara de Arturo Echeverri Mejía”, donde analiza cómo una frase aparentemente inocua pronunciada por el protagonista se torna tan significativa que termina afectando a los personajes, al entorno y hasta el paisaje.

El siguiente artículo es “Rafael Gutiérrez Girardot: el giro hacia los marxismos”, donde Juan Carlos Herrera y Selnich Vivas presentan un análisis de ocho ensayos, algunos de ellos inéditos, en torno a los marxismos escritos por el filósofo, crítico y ensayista colombiano; en el artículo se examina el modo como “Gutiérrez Girardot integró las ideas del materialismo histórico-dialéctico a su obra como crítico literario”. Precisamente, hemos ilustrado la portada de esta edición con una carta de Gutiérrez Girardot a Eduardo Mallea —suministrada por Diego Zuluaga, que a su vez la halló en el archivo de Juan Guillermo Gómez—.

Por otro lado, Eliana María Urrego en “Balandú como espacio simbólico: una lectura desde el mito del origen” nos propone una lectura del lugar imaginario de Balandú, creado por Manuel Mejía Vallejo, a la luz de las teorías antropológicas del imaginario, en aras de explicar la importancia de ese lugar simbólico y mítico en la literatura andina colombiana.

Y cerramos la sección de artículos con dos propuestas que giran en torno a obras más contemporáneas. En “Erotismo femenino en la antología Ardores y furores. Relatos eróticos de escritoras colombianas”, María Isabel Reverón y Mario Antonio Parra plantean que en estos relatos eróticos escritos por mujeres se abre “un espacio al deseo femenino dentro de la ficción erótica colombiana del siglo xxi para cuestionar algunas características impuestas a ‘lo erótico’, tales como la restricción a la cópula sexual, la fugacidad y la presencia de cuerpos voluptuosos”. Y Natalia Andrea Cardona nos lleva a reflexionar sobre “La búsqueda del sentido de vida en relación con los espacios en la obra Los hombres invisibles de Mario Mendoza”; búsqueda que es un imperativo en el ser humano, en estrecha relación con el espacio.

En esta ocasión, la sección de la conferencia está a cargo del profesor Ernesto Mächler Tobar, quien presenta una síntesis de su investigación respecto a la dramaturgia indígena en nuestro país, en “Algunos aspectos del teatro de tema indígena en Colombia”, la cual presentó en la Universidad de Antioquia en 2018. Y la sección de entrevista en esta edición la ocupa “Loveland, de Luis Alfonso Salazar Berrío, o la ley del más fuerte”, en la que Gustavo Forero Quintero dialoga con un autor contemporáneo que, como dice este, más allá de los intereses de mercado se la juega por la novela negra para escribir sobre la realidad de nuestro país.

Y finalmente, en la sección de reseñas, Johny Martínez examina Años de vértigo: Baldomero Sanín Cano y la revista Hispania, de Rafael Rubiano Muñoz y Juan Guillermo Gómez García, mientras que Mauro Javier Hernández revisa la obra Bogotá: realidades, delirios y ficciones, de Álvaro Antonio Bernal.