Valencia Agudelo, Germán Darío. (2019). Organizarse para negociar la paz: Gobernanza de la paz negociada en Colombia, 1981-2016. Medellín: Universidad de Antioquia.

 

Este libro del docente e investigador Germán Darío Valencia Agudelo, publicado por la Editorial Universidad de Antioquia (2019) en la colección de Conflicto, Paz y Memoria, es el resultado de cinco años de un riguroso trabajo doctoral que incluyó el seguimiento y monitoreo a una serie de variables y categorías sociales, organizativas, institucionales e históricas asociadas a los diferentes procesos de negociación -paz negociada- que se han surtido en Colombia desde principios de la década de 1980.

A partir de una amplia documentación bibliográfica sobre la historia del conflicto armado en el último medio siglo, una robusta búsqueda de fuentes primarias y la revisión de agendas de negociación y estructuras de gobernanza -comisiones, consejerías y oficinas- que han constituido la política nacional de paz desde 1981, el autor logra construir una obra con vocación académica y una narrativa ágil que presenta una serie de variables teóricas e institucionales que han condicionado la paz negociada en los gobiernos de Julio César Turbay (1978-1982), Belisario Betancourt (1982-1986), Virgilio Barco (1986-1990), César Gaviria (1990-1994), Ernesto Samper (1994-1998), Andrés Pastrana (1998- 2002), Álvaro Uribe (2002-2010) y Juan Manuel Santos (2010-2018).

Es un periodo en la historia reciente del país que el investigador analiza con precisión cronológica para concluir en un título de referencia para entender el entramado histórico, social e institucional que motivó a ocho gobiernos -con matices y excepciones- a explorar a lo largo de 35 años la salida negociada al conflicto. Dado que el largo conflicto armado en Colombia se ha visto cruzado por momentos donde se registran niveles desiguales de intensidad o grados de victimización -con un pico entre 1998 y 2003-, cada proceso de negociación como resultado de ciertas fases de intensidad o desescalamiento en la confrontación -incertidumbre- es analizado desde una lógica particular, ya que hay elementos coyunturales en el plano nacional e internacional que activan la agenda de paz o conllevan a las organizaciones armadas a encontrar en la salida negociada una ventana de oportunidad.

A partir de la anterior premisa en la introducción temática y metodológica se reflexiona sobre las posibilidades de la paz negociada en Colombia entre 1981 y 2016. Aunque la literatura académica sobre este tema es abundante, los caminos que Valencia busca trazar pretenden ampliar el horizonte de las investigaciones en el marco del posconflicto y acerca a la ciencia política a estudios más comprehensivos de los procesos de paz como fenómenos sociales de gran complejidad y magnitud institucional. Procesos que han concluido con el desarme de miles de efectivos de diferentes grupos al margen de la ley desde 1981 o, por el contrario, que han contribuido estratégicamente al fortalecimiento del aparato militar estatal, insurgente o contra insurgente paramilitar -especialmente a finales de la década de 1990).

En el primer capítulo, El nuevo institucionalismo transaccional: teoría y métodos, se presenta una visión panorámica de los nuevos institucionalismos. Destacando que, desde la ciencia política, los nuevos institucionalismos hacen una propuesta integradora, multidisciplinar y comprensiva de las organizaciones y las instituciones. Sin embargo, Valencia va más allá de la visión clásica del institucionalismo y conecta el objetivo central de la obra con una teoría que enfatiza y combina los elementos y variables más cercanos al análisis de los procesos de organización para negociar la paz. Se decide por el denominado nuevo institucionalismo transaccional (NIT), propuesta teórica que se viene desarrollando en la ciencia política continental desde hace varias décadas. A partir de ese enfoque, Organizarse para negociar la paz se convierte en el primer estudio de la ciencia política colombiana que integra el NIT, el análisis de las estructuras de gobernanza especializada y la reflexión teórica sobre la paz negociada desde 1981.

Según Valencia, el NIT propone un diálogo interdisciplinar alrededor de las organizaciones y las instituciones. Es sobre la base de ese diálogo que el NIT posibilita entender mejor a las organizaciones políticas en escenarios complejos e inciertos con presencia de instituciones. La variable determinante que emerge en este punto es la de transacción, categoría polisémica que es asimilada por el autor como un equilibrio en el intercambio político de las partes en tensión -organizaciones-individuos- en una atmósfera de confluencia y diálogo. Esta premisa resulta de gran importancia para el objetivo del libro porque va trazando el camino de una condición sine qua non para cualquier proceso de negociación: una serie de macro y microtransacciones políticas en un contexto institucional mediado por organizaciones. El capítulo concluye con la observación de la incertidumbre política como una categoría analítica clave en perspectiva de comprender el intercambio de intereses en una negociación para alcanzar la paz.

El segundo capítulo, Las transacciones de la paz en Colombia, 1980-2016, es de sumo interés porque aborda de forma secuencial e histórica la frecuencia de las transacciones de paz negociada en Colombia a partir de cuatro periodos de incertidumbre política, entre 1980 y 2015. Tras identificar estos periodos -1980-1987, 1998-1993, 1994-2002 y 2003-2015- con un abundante y constante uso de gráficas, mapas, cuadros y tablas comparativas, el autor hace una revisión de los principales acontecimientos en cada periodo, presentando los hechos victimizantes relacionados con el accionar de las organizaciones armadas que conllevaron a elevar la incertidumbre política y posicionar una agenda de negociación integrada a la política nacional de paz, que junto con el diseño e implementación de estructuras de gobernanza especializada -comisiones, consejerías y oficinas-, permitieron entre el tercer y cuarto periodo de incertidumbre el desarme de organizaciones como el M-19, el EPL, el PRT, entre otras.

Con el desarme de estos grupos se avanzó en la consolidación de una política nacional de paz que buscó infructuosamente el desarme de las dos principales guerrillas del país: las FARC-EP y el ELN. Sin embargo, tras el fracaso de los procesos adelantados entre el tercer (Caracas-Tlaxcala) y cuarto periodo (El Caguán), generados por hechos directamente relacionados con la dificultad de negociar en medio del conflicto -circunstancia que eleva la incertidumbre-, como lo fue el bombardeo al comando de Casa Verde en la administración Gaviria, dando así inició a la denominada «guerra integral» en 1990, o las arbitrariedades -secuestro, narcotráfico, extorsión- que las FARC-EP cometieron en la zona de distensión de El Caguán entre 2000 y 2002, la posibilidad de avanzar en la negociación con dos de los actores históricos del conflicto armado se desdibujó y se tornó impensable con la llegada, en el cuarto periodo, de un gobierno de «mano dura» que no reconoció el conflicto y se alineó a los intereses internacionales de lucha contra el terrorismo. Otro factor que recrudeció el conflicto entre el tercer y cuarto ciclo fue la expansión y consolidación del paramilitarismo como un proyecto contrainsurgente de carácter nacional.

Finalmente, el tercer capítulo presenta el estudio externo más completo y minucioso que se ha realizado de las estructuras de gobernanza especializada de la paz. Este capítulo presenta las comisiones, consejerías y oficinas que se han creado a lo largo de 35 años en ocho gobiernos, entre 1981 y 2016, para facilitar la construcción de los consensos institucionales y sociales necesarios para sentarse a negociar la paz en Colombia, desde la «primera» Comisión de Paz creada por Julio César Turbay tras la toma de la Embajada de República Dominicana por parte del M-19, al Consejo Nacional de Paz creado en el gobierno de Ernesto Samper en 1998 y activado por Juan Manuel Santos para dinamizar la negociación con las FARC-EP desde 2015. Cada una de estas instancias ha desempeñado un papel preponderante para ambientar un clima favorable -ambientar la paz- al principio de las negociaciones, y con posteridad se han destacado en las fases de monitoreo o seguimiento de los procesos de Desarme, Desmovilización y Reincorporación (DDR).

El principal activo del último capítulo consiste en la elaboración de un detallado análisis de cada una de estas instancias, enunciando las circunstancias históricas o sociales que rodearon su creación, sus avances, sus fortalezas, sus dificultades, su organización y el legado continúo que fue dando vida a un acumulado histórico que convirtió a Colombia en uno de los países con mayor experiencia en la creación de ese tipo de estructuras de gobernanza en el mundo. Asimismo, el análisis de Valencia se enlaza teóricamente con lo abordado en los capítulos precedentes, ya que presenta las estructuras como parte esencial de una política pública de paz que en clave de gobernanza facilita la construcción de consensos más amplios e integrales. Por ejemplo, el Consejo Nacional de Paz desescala territorialmente a lo departamental y local, aspecto que no tiene antecedentes en los procesos de negociación a mediados de la década de 1950 con las guerrillas liberales y que trazan una ruta metodológica para eventuales procesos de negociación, tanto en el país -con los actores que siguen en armas, como el ELN- y en el mundo.

El libro termina con una breve conclusión sobre los caminos sin recorrer, ante todo, una invitación a continuar profundizando en las líneas de investigación abiertas en su obra y en la edificación de una tradición académica sobre estudios de paz. A pesar de que la paz se convirtió en un relato constante en los últimos años, sintetizando una intensa narrativa en torno a las implicaciones de la salida negociada al conflicto que no se vivía en el país desde el proceso de El Caguán -y que contó y sigue contando con una fuerte oposición-, todavía hay mucho que investigar, indagar y aportar desde la condición humana y académica. A esos senderos se debe aventurar una investigación que desde la ciencia política transite caminos que no se han recorrido y que Valencia recorrió en Organizarse para negociar la paz, como un primer paso en ese deseo constante de caminar hacia la utopía y el sueño ancestral de generaciones enteras de colombianos: la oportunidad de la paz.