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IATREIA. Vol. 37 Núm. 2. (2024). DOI 10.17533/udea.iatreia.235
REPORTE DE CASO
Reporte de caso: controlador élite del VIH,
seguimiento a 15 años
Pedro Cuases1 , Maritza Daniela Eraso-Quintero2 , Julieth Carolina-Castillo3 ,
María Beltrán 4
1 Médico y profesor de semiología e inmunología de la facultad de medicina, Universidad Cooperativa de Colom-
bia, Pasto, Colombia.
2 Médica experta en VIH, Sies salud, Pasto, Colombia.
3 Epidemióloga, Sies salud, Bogotá, Colombia.
4 Enfermera, Gerente de proyectos de salud y enfermería, Helpynurse S.A.S, New York, Estados Unidos.
INFORMACIÓN ARTÍCULO
Palabras clave
Controladores de Élite;
Carga Viral;
SIDA;
VIH
Recibido: noviembre 10 de 2022
Aceptado: junio 20 de 2023
Correspondencia:
Pedro Cuases;
deivy.dc@hotmail.com
Cómo citar: Cuases P, Eraso-Quintero MD,
Carolina-Castillo J, Beltran M. Reporte de caso:
controlador élite del VIH, seguimiento a 15 años.
Iatreia [Internet]. 2024 Abr-Jun;37(2):221-228.
https://doi.org/10.17533/udea.iatreia.235
Copyright: © 2024
Universidad de Antioquia.
RESUMEN
Un grupo pequeño de pacientes con VIH, que no recibe terapia antirretrovi-
ral, presenta niveles bajos de viremia, recuentos de células CD4+ normales
o ligeramente aumentadas, valores normales de actividad inmunológica
y una progresión lenta hacia el estado de SIDA. Ya que en Colombia no
se han publicado estudios al respecto, se presenta el caso de un controla-
dor élite de 69 años atendido en una institución de salud de la ciudad de
Pasto (Colombia), con diagnóstico de VIH desde 1998 y con cargas virales
indetectables. Presentó, además, hepatitis C en 2019 y tuberculosis latente
en 2017. Actualmente presenta indetectabilidad del virus, sin compromiso
inmunológico. La prevalencia de los controladores élite es baja y se consi-
deran casos de interés dado que en ellos podrían encontrarse opciones de
prevención y curación de la enfermedad.

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CASE REPORT
IATREIA. Vol. 37 Núm. 2. (2024). DOI 10.17533/udea.iatreia.235
Case Report: HIV Elite Controller,
15-Year Follow-Up
Pedro Cuases 1 , Maritza Daniela Eraso-Quintero2 , Julieth Carolina-Castillo3 ,
María Beltrán 4
1 Doctor and professor of semiotics and immunology at the Faculty of Medicine, Cooperative University of Colom-
bia, Pasto, Colombia.
2 Medical expert in HIV, Sies Salud, Pasto, Colombia.
3 Epidemiologist, Sies Salud, Bogotá, Colombia.
4 Nurse, Health and Nursing Project Manager, Helpynurse S.A.S, New York, United States.
ARTICLE INFORMATION
Keywords
AIDS,
Elite Controllers,
HIV,
Viral Load
Received: November 10, 2022
Accepted: June 20, 2023
Correspondence:
Fabián Jaimes;
fabian.jaimes@udea.edu.co
How to cite: Cuases P, Eraso-Quintero MD,
Carolina-Castillo J, Beltran M. Case Report:
HIV Elite Controller, 15-Year Follow-Up. Ia-
treia [Internet]. 2024 Apr-Jun;37(2):221-228.
https://doi.org/10.17533/udea.iatreia.235
Copyright: © 2024
Universidad de Antioquia.
ABSTRACT
A small cohort of HIV patients, not receiving antiretroviral therapy, exhibits
low levels of viremia, normal or slightly elevated CD4+ cell counts, normal
immune activity levels, and slow progression towards AIDS. Given the abs-
ence of published studies in Colombia on this subject, we present the case
of a 69-year-old elite controller treated at a health institution in Pasto, Co-
lombia, diagnosed with HIV since 1998 and with undetectable viral loads.
The patient also had hepatitis C in 2019 and latent tuberculosis in 2017.
Currently, the virus remains undetectable without immunological compro-
mise. The prevalence of elite controllers is low, and they are considered ca-
ses of interest since they may offer options for disease prevention and cure.

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Cuases et al.
INTRODUCCIÓN
La historia natural de la infección por virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se caracteriza por
tener una replicación persistente del virus y un descenso del número de linfocitos T CD4+ que pro-
gresa a síndrome de inmunodeficiencia humana (SIDA) en un periodo promedio de 10 años (1-2).
De acuerdo con el comportamiento de la enfermedad, existen dos grupos de pacientes: los progre-
sores normales y los no progresores a largo plazo, dentro del grupo de los no progresores a largo
plazo están los controladores virémicos, que serían pacientes que pueden tener cargas detectables
bajas y los verdaderos controladores elite (CE) que son los que tienen cargas virales indetectables
(3-4). Estas personas durante la infección aguda por VIH presentan un cuadro clínico con niveles
bajos de viremia, recuentos de células CD4 + normales o ligeramente aumentadas, valores normales
de actividad inmunológica y una progresión más lenta hacia un estado de SIDA (5-6). Los pacientes
controladores élite representan entre el 0,1% - 2,5% de las personas que viven con VIH (PVV) en el
mundo (7). En la institución Sociedad Integral de Especialistas en Salud de la ciudad de Pasto se
atiende a 12.120 pacientes con VIH de los cuales una persona solamente es CE.
Las personas con VIH pueden desarrollar progresión de la enfermedad con replicación viral,
descenso de las células CD4 + y, de manera inusual, enfermedades definitorias de SIDA (4). La capa-
cidad de distinguir y caracterizar aún más a los CE con éxito clínico a largo plazo de aquellos con
progresión lenta de la enfermedad del VIH es de gran importancia, porque permite comprender el
espectro de la supresión inmunomediada sobre la replicación del VIH y potenciales avances para el
diseño de vacunas y tratamientos eficaces (8).
En el ámbito regional no existe descripción de estos casos clínicos, que podrían generar nue-
vas hipótesis de investigación para establecer estrategias de intervención y optimizar la calidad de
atención en salud en los CE. Es por ello que este reporte tiene como objetivo describir el caso de
una persona que vive con VIH catalogada como CE, atendida en una institución de salud colombia-
na y analizarlo a la luz de la evidencia de la literatura, con el fin de hacer evidente la presencia de
estos casos en el país.
INFORMACIÓN DEL PACIENTE
Paciente de 69 años de nacionalidad colombiana, mestizo, heterosexual, que vive con VIH desde el
año 1998 momento en el cual inició con síntomas constitucionales como astenia, hiporexia y pér-
dida involuntaria de peso. Se desconocía el mecanismo de contagio, pero se sospechaba posible
transmisión sexual o sanguínea ocurrida en el extranjero (1990). La primera prueba de tamizaje para
VIH con técnica ELISA se realizó en el año 2000, con resultado positivo. Inmediatamente después
se hizo la prueba confirmatoria de VIH con un resultado similar. Debido al cambio de asegurador
del paciente, se realizó nuevamente confirmación del diagnóstico por Western Blot en el año 2013
(bandas presentes: Gp160, Gp120, p66, p51, Gp41, p31 y p24), con estadio inicial A1 (clasificación
CDC). La Figura 1 muestra la evolución del recuento de linfocitos CD4 y CD8 (panel a) y de la carga
viral (panel b) desde 2005 hasta 2020. Se aprecia que el recuento más bajo de CD4 fue 475/mm3
(mediana de 701/mm3 ) y la carga viral osciló entre 0 y un máximo de 70 copias (mediana de 0).

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Cuases et al.
Figura 1. Reporte de laboratorios del caso de controlador élite. 2005-2020. Figura 1a. Conteo de linfocitos T
CD4+ (gris) y T CD8+ (verde) del paciente. Figura 1b. Carga viral reportada para el caso. El límite de indetecta-
bilidad según la técnica empleada puede variar entre 40 y 70 copias/mL
Fuente: elaboración propia con base en la historia clínica del caso reportado
Entre los antecedentes médicos, el paciente tiene diagnóstico de enfermedad pulmonar obs-
tructiva crónica desde 2007 (asociado a tabaquismo por más de 20 años). Presentó hepatitis C (ge-
notipo 1A) farmacorresistente a la triple terapia con dasabuvir, ombitasvir y paritaprevir en 2010, de
la cual se curó al recibir tratamiento por 24 semanas con velpatasvir y sofosbuvir en 2019. En 2017
fue diagnosticado con tuberculosis latente y recibió isoniazida por nueve meses con adecuada
tolerabilidad. Llama la atención que recibió terapia antirretroviral (TAR) con dolutegravir, lamivudina

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Cuases et al.
y abacavir entre 2019 y 2020. Dicho tratamiento fue sugerido por el área medicina interna sin justi-
ficación científica que lo respalde. Planteamos que la TAR fue indicada por un leve incremento de la
carga viral durante el año 2019 (Figura 1b). Desde el punto de vista psiquiátrico, el paciente presenta
trastorno de ansiedad generalizada que maneja con escitalopram y clonazepam. Es importante
destacar la alta prevalencia de trastornos psiquiátricos en los pacientes con VIH (9). En cuanto a
antecedentes traumáticos y quirúrgicos, le realizaron gastroenteroanastomosis por ulcera gástrica
perforada en 2015, toracostomía por herida con proyectil de arma de fuego en 2017 y trauma crá-
neo encefálico moderado sin hemorragia intracraneal en 2017.
Actualmente, el paciente es asintomático, sin indicación clínica para manejo con TAR. En el
examen físico presenta una cicatriz craneal en la región parietal derecha, secuela del trauma craneo-
encefálico; su tórax es hipoesténico, con cicatriz en región anterolateral derecha por toracostomía;
murmullo vesicular conservado en ambos campos pulmonares, sin estertores; abdomen con cica-
triz quirúrgica hiperpigmentada por gastroenteroanastomosis, y genitales masculinos sin lesiones.
DISCUSIÓN
Diferentes definiciones de controlador élite se evidencian en la literatura, todas ellas relacionadas
con individuos asintomáticos sin terapia por más de ocho años, con cargas virales ≤500 copias/ml
y recuentos de células CD4+ de más de 500 células (4,9). En nuestro caso, se evidenciaron CV ≤70
copias/ml y la mediana de recuento de linfocitos T CD4+ 701 células/mm3 durante 15 años de se-
guimiento en un paciente asintomático, lo que permite catalogar este caso como un CE.
Es relevante mencionar que el estado de controlador de élite no es permanente, ya que algu-
nos pierden el control virológico e inmunológico y existe una alta tasa de progresión a largo plazo
hacia el SIDA. Las investigaciones determinan que solo el 16,9% no progresó tras 17 años de segui-
miento (2). El común denominador de los CE está relacionado con: alelos protectores del huésped,
niveles bajos de ARN total del VIH-1 sin evidencia de virus competentes para la replicación, virus con
niveles altos de genomas defectuosos, fuertes respuestas celulares específicas del VIH-1 y un alto
índice de polifuncionalidad.
La polifuncionalidad radica en la capacidad que presentan los linfocitos CD8 para producir des-
granulación eficiente, liberación de perforinas y granzimas, mayor capacidad de secretar múltiples
citoquinas y quimiocinas, principalmente IL-2 y más capacidad de proliferar para inhibir la replica-
ción del VIH (10).
Existen diferentes hipótesis con respecto a las causas que hacen que un paciente sea un CE,
la mayoría de ellas relacionadas con tres factores principales: las que refieren al huésped, las que
refieren a respuesta inmunológica y aquellas relacionadas los factores virales (11-12). En cuanto a
la genética de los individuos CE, se ha descubierto que varios alelos de los genes del MHC (Major
Histocompatibility Complex) de clase I (encargados de la regulación del sistema inmune) disminu-
yen la replicación viral y muestran una correlación con la progresión retardada en los CE (2, 10,13).
Las moléculas de HLA de clase I (HLA-A, HLA-B y HLA-C) que predicen el curso de la enfermedad
cumplen la función específica de presentar antígenos ante los linfocitos T CD8+, pero, ciertos alelos
HLA-B, en específico el B27, son prevalentes entre los CE, por lo que se asocian con un mejor control
virológico entre estos individuos (10,14-15).
En cuanto a los linfocitos T CD4 +
, se ha demostrado que la mayoría de los pacientes CE pue-
den preservar las células T CD4 + totales cuando los procesos tímicos y extra tímicos permanecen
intactos. Es decir, la función de los órganos linfoides primarios está preservada. Además, la carac-
terización ex vivo de células T CD4+ específicas revelan un patrón de diferenciación Th1 avanzado
en los controladores, excepto el marcador CCR5, que está regulado negativamente. Por ello, la baja

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expresión de CCR5 protege a las células T CD4+ específicas del VIH de los CE de la entrada viral (16).
En nuestro caso, esta situación se evidencia en el comportamiento de los CD4+ del paciente, cuyo
promedio fue de 705,7 células/mm 3 . No se cuenta con información del genotipo del VIH, dado que
la guía de práctica clínica de VIH recomienda la realización de este estudio en fallas al tratamiento y
tampoco podría ser procesado por la indetectabilidad.
Por otra parte, los controladores del VIH generalmente tienen niveles más altos de células T CD8 +
activadas y de biomarcadores inflamatorios en comparación con los individuos tratados (11,16). Se
ha descrito que las células T CD8+ en los pacientes CE eran cualitativamente superiores en com-
paración con las de los progresores. También se ha identificado dentro de la literatura que los CE
mantienen un conjunto de células infectadas en las que los provirus del VIH-1 intactos se integran
con mayor frecuencia en regiones no codificantes del genoma del huésped, lo que probablemente
confiere un estado de latencia profunda (17-18).
Otras caracterizaciones (19) sugieren que el género y la raza son determinantes en la prevalen-
cia de CE, pues la presencia de este es mayor en mujeres que en hombres (0,38% versus 0,062%), así
como en los afrodescendientes respecto a los blancos (0,19% versus 0,07%), dado por asociaciones
de los tipos de HLA-I. No obstante, nuestro caso no se suscribe dentro de estas características por-
que el paciente es hombre de raza mestiza, por lo cual es necesario identificar el contexto demo-
gráfico propio en los CE del país.
A pesar de las múltiples hipótesis, hasta la actualidad no se ha podido conocer claramente el
mecanismo que presenta genética o fisiológicamente un individuo definido como CE (20). Tampo-
co se ha establecido en guías internacionales recomendaciones específicas para el manejo farma-
cológico de esta población. Por lo tanto, la decisión del uso de TAR corresponde al médico tratante
según la valoración del balance riesgo/beneficio. Sin embargo, las nuevas guías de práctica clínica
en VIH indican que los pacientes con diagnóstico reciente deben ser tratados inmediatamente, lo
cual limitaría conocer cuáles serían los verdaderos CE. En conclusión, a pesar de la baja incidencia
de CE, estos casos deberían ser analizados a profundidad dado el aporte que podrían originar en
términos de prevención, manejo y potencial curación del VIH. Además, nos incentiva a la búsqueda
de grupos de investigación en inmunología y virología que definan las características moleculares
del sujeto y del virus, con el fin de obtener datos más completos y objetivos con respecto a un
paciente controlador élite.
PERSPECTIVA DEL PACIENTE
El paciente comprendió el proceso general de la enfermedad, además reconoce que es un con-
trolador elite que no requiere terapia antirretroviral hasta el momento, pero que debe continuar
en seguimiento interdisciplinario y estudios periódicos de carga viral y conteo de linfocitos T CD4+
.
También está dispuesto a continuar colaborando en la investigación de su caso.
CONSIDERACIONES ÉTICAS
El estudio se realizó después de obtener el consentimiento informado firmado del paciente para
participar en el estudio y utilizar su historia clínica.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener ningún conflicto de interés para la realización y publicación del pre-
sente caso.

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Cuases et al.
CONFIDENCIALIDAD DE LOS DATOS
Los autores declaran que en este artículo se mantuvo la confidencialidad del paciente, lo que no
comprometió su identidad.
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