La narrativa del exilio en la literatura ecuatoguineana: un análisis desde la novela Los poderes de la tempestad (1997) de Donato Ndongo-Bidyogo

African Literature

Autores/as

  • Pedro Beyeme Bituga Nchma Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial

DOI:

https://doi.org/10.17533/udea.lyl.n88a06

Palabras clave:

Dictadura, exilio, literatura, nostalgia, novela

Resumen

El presente artículo se centra en el estudio de la narrativa del exilio en la literatura ecuatoguineana, tomando como referencia la obra Los poderes de la tempestad de Donato Ndongo-Bidyogo. En esta novela el autor pone de manifiesto los avatares ocurridos en Guinea Ecuatorial después de su  independencia el 12 de octubre de 1968. Se recoge con realismo y por medio de la narración, el exilio al que tuvieron que enfrentarse varios escritores para no ser detenidos por el régimen dictatorial de este período que había iniciado una caza de intelectuales, convirtiendo a cualquier escritor en enemigo del régimen.

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Publicado

2025-06-25

Cómo citar

Bituga Nchma, P. B. (2025). La narrativa del exilio en la literatura ecuatoguineana: un análisis desde la novela Los poderes de la tempestad (1997) de Donato Ndongo-Bidyogo: African Literature. Lingüística Y Literatura, 46(88), 102–129. https://doi.org/10.17533/udea.lyl.n88a06

1. Introducción

Dentro del estudio de la historia literaria ecuatoguineana, existe un periodo que marcó significativamente a los escritores de Guinea Ecuatorial, nos referimos a la dictadura y el exilio. Acontecimientos históricos que llevaron consigo a que muchos escritores abandonasen el país, por miedo a sufrir las terroríficas consecuencias del régimen que imperaba en este momento.

Durante los once años que duró la dictadura de Francisco Macías Nguema Bidyogo1, no hubo una continuidad del desarrollo del sistema educativo que implementado durante la Guinea Española2. Las razones de este hecho se encuentran en que muchos maestros huyeron por las represalias del régimen impuesto, lo cual frenó el legado del gusto por la narrativa que se había erigido desde la colonización española. Todos los escritores, al menos los que no se sometieron al régimen, terminaron en el exilio. Este periodo se caracteriza por la nostalgia de los escritores que no pueden regresar a su tierra natal por temor a las represalias. No obstante, la narrativa se convirtió en el principal caballo de batalla para denunciar la situación en la que se encontraba Guinea Ecuatorial debido al sistema dictatorial.

Al respecto, esta investigación se enfoca en la novela Los poderes de la tempestad, escrita por Donato Ndongo-Bidyogo, a fin de comprender mejor la influencia del régimen de Francisco Macías Nguema Bidyogo en los escritores de este periodo histórico. Cuando se hace referencia a lo vivido en Guinea Ecuatorial, se parte desde el año 1968 cuando este país obtuvo su independencia, hasta 1979, año que supuso un cambio de régimen y esperanza de una nueva era para el país.

La producción literaria de Guinea Ecuatorial hunde sus raíces en la época colonial, cuando los misioneros sentaron las bases para el surgimiento de lo que más tarde recibiría el nombre de literatura ecuatoguineana, la cual pasaba a formar parte de la literatura hispanoafricana, porque es el resultado de la fusión de la cultura española, representada por la lengua y los valores de los pueblos africanos.

Con la colonización y la evangelización efectiva en la Guinea Española se logró crear una base educativa escolar que previamente no existía. Cuando se habla de la educación en la Guinea Española, uno de los estudiosos más relevantes es Olegario Negrín Fajardo (2021), por su amplia trayectoria investigadora sobre esta cuestión. En este sentido, en una de sus publicaciones indica que:

El desarrollo de la alfabetización en los territorios españoles de África partía de la inexistencia de escuelas y de cualquier instrucción previa, salvo de la tradicional educación socio-religiosa africana [...] en unos ochenta años en Guinea, se pasa de la carencia más absoluta de escolaridad hasta llegar a unas tasas de alfabetización del 90%, en los territorios guineanos, en donde también prácticamente desapareció el analfabetismo (p. 256).

Desde el ámbito académico, los estudios de la literatura ecuatoguineana como parte de la producción literaria del mundo hispano son muy recientes, pero es evidente que actualmente se han realizado varias investigaciones centradas en el estudio de esta. La gran labor académica de Donato Ndongo-Bidyogo, máximo exponente en el conocimiento y difusión de la literatura ecuatoguineana, porque debido a él se publicó la primera antología de esta literatura en 1985, ha hecho que investigadores como Inmaculada Díaz Naborna, Gloria Nistal, Droh Joël Arnauld Keffa, Mbaré Ngom, etc., se interesen por el estudio de esta literatura, haciéndola más visible en el repertorio de las literaturas hispanas. A pesar de la existencia de un marco teórico desarrollado sobre la literatura ecuatoguineana, todavía hay poco interés en la comprensión del impacto de la dictadura con la censura que se adelantó sobre los escritores ecuatoguineanos, hecho que coadyuvó al exilio de muchos de ellos.

Por tanto, la hipótesis de este artículo es que el exilio permitió a varios escritores seguir dedicándose a la literatura porque era imposible hacerlo en el país debido a la represión que sufrieron todos los que tenían alguna formación académica, tal como se describe en la novela Los poderes de la tempestad, donde se narra lo que le ocurre a un joven abogado que regresa a su país después de una larga formación en España, se encuentra ante un Estado que está atravesando por una dictadura debido al régimen en el poder.

En evitación de confusionismos, cabe indicar que no se trata de analizar el impacto del exilio en los escritores que tuvieron que salir del país o el fenómeno del exilio como evento literario paradigmático, sino más bien, entender desde la novela objeto de estudio, las razones que coadyuvaron al exilio de los escritores.

El exilio supuso la única opción para muchos escritores a fin de salvaguardar su integridad física y no terminar fusilados o encarcelados por los secuaces del régimen que vilipendiaban cualquier atisbo de intelectualidad. Los años anteriores a la independencia de Guinea Ecuatorial estuvieron plagados de una base en la literatura, pues se había logrado publicar dos grandes obras, Cuando los combes luchaban de Leoncio Evita Enoy en 1953 y Una lanza por el bohabi en (1962) de Daniel Jones Mathama. Ambas obras significaron el principio de la madurez del pensamiento literario ecuatoguineano, porque son las dos primeras novelas escritas por los nativos durante el periodo colonial.

Para el análisis de la obra Los poderes de la tempestad, se va a proceder con el método analítico/descriptivo para entender el exilio y la dictadura que afectó a Guinea Ecuatorial. Comprender esta novela puede ayudar a aclarar las razones por las que no hubo producción literaria un año después de la independencia de Guinea Ecuatorial. En este sentido, para un mejor análisis del objeto de estudio de esta investigación, se quiere dar respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cuál es la narrativa del exilio en la literatura ecuatoguineana? ¿Cómo influye el exilio en la novela Los poderes de la tempestad?

2. La narrativa del exilio en la literatura ecuatoguineana: entre luces y sombras

Como dato introductorio, cabe señalar que resulta complicado rastrear los orígenes de la creación literaria escrita en Guinea Ecuatorial3 antes de la colonización. De hecho, a raíz de los diferentes planteamientos recogidos en este apartado, puede decirse que la literatura escrita, al menos aparece durante el periodo colonial, debido fundamentalmente al sistema educativo que desplegó España durante la colonización.

No obstante, téngase en cuenta que no se puede hablar de una literatura escrita antes del entronque cultural entre los pueblos autóctonos de la actual Guinea Ecuatorial y los europeos. Existía una oralitura, dentro de cada región, etnia, tribu, pueblo, etc. Esta literatura se basaba en los cuentos, leyendas y fábulas que se recitaban en las diferentes lenguas vernáculas de estos pueblos. «Las etnias o grupos étnicos que forman Guinea Ecuatorial como nación son: ndowé, bissio, fang, bubi, annobonés y la comunidad de criollos» (Iyanga Pendi, 2021, p. 32). Por tanto, la literatura ecuatoguineana se puede definir como la manifestación artística de los diferentes pueblos autóctonos de Guinea Ecuatorial, donde los autores plasman la realidad cultural de su pueblo y la herencia de la tradición española, fusionando así cosmovisiones africanas e hispanas, fruto del pasado colonial. Esta concepción de la literatura se ajusta a la definición que propone Seco (2002), cuando señala que, literatura se refiere a «la más exacta imagen de la cultura de un país» (p. 55).

A pesar de ser culturas ágrafas, es decir, no desarrollaron la escritura, tenían una oralitura que se transmitía de una generación a la otra. Por consiguiente, la realidad está en que la literatura africana en general es en su origen oral, expresada o narrada en las diferentes lenguas de los pueblos de este contexto geográfico.

En el mismo orden de ideas, Wembe (2016) reconoce que «la literatura oral negroafricana no ha tenido mucha divulgación primero por ser sólo oral pero también por enfrentarse a la diversidad lingüística del continente. La tradición oral de África Negra engloba cuentos, fábulas, proverbios y cantos» (p.144). La falta de un sistema de escritura bien establecido ha sido una de las principales causas de la desaparición de cuentos o leyendas orales en África.

La literatura escrita de Guinea Ecuatorial emerge cuando el sistema educativo español de la colonización se logra consolidar gracias al apoyo descomunal de los misioneros. De hecho:

La administración española encomendó oficialmente, en 1887, a la misión claretiana todo lo relacionado con la enseñanza y colonización de Guinea, aunque existieron también algunos establecimientos públicos de educación para niños y niñas, que funcionaron de manera irregular en toda esta primera etapa de la colonización. Las religiosas concepcionistas fueron las encargadas de la educación de las niñas y muchachas guineanas. (Negrín Fajardo, 2012, p. 114)

También hubo otros misioneros como los Jesuitas que tenían la labor de educar a la población autóctona, a fin de poder lograr que asimilen la difusión de la cultura occidental, lo cual supuso una aculturación. En efecto, es complejo hablar de una creación literaria en Guinea Ecuatorial al margen de la educación, porque si se hace referencia al periodo poscolonial, debemos entender primero cómo era el contexto en el que aparecen los primeros escritores ecuatoguineanos que se dedican a la creación literaria. Durante la Guinea Española «la enseñanza era obligatoria, las escuelas eran decentes y había suficiente material escolar» (Oyono Nguema, 2013, p. 440).

Si bien este artículo no se centra en analizar el sistema educativo durante la Guinea Española, como comentario crítico a la cita anterior, se puede precisar que, durante la ocupación de este territorio, España desplegó sus esfuerzos políticos para mejorar la enseñanza en sus territorios, alcanzando una buena alfabetización de la población nativa, con el objetivo principal de aculturar a los habitantes de este lugar.

El interés de los nativos por la literatura surge de la necesidad de dar a conocer su realidad sociocultural, a raíz de las experiencias vividas y de los diferentes temas que leían durante su aprendizaje. La cultura libresca y el interés por la lectura son introducidos durante la administración colonial, siendo los misioneros los encargados de esta labor.

A través de las producciones literarias, los autores tratan de reflejar también su sentir acerca de la realidad que les circunscribe. De acuerdo con lo anterior, Otabela Mewolo (2014) sostiene que:

En Guinea Ecuatorial la producción literaria y artística se ha ido construyendo poco a poco en medio de un panorama político brutalmente desolador en el interior del país, un panorama poco o nada favorable a la eclosión de una cultura nacional. Conviene puntualizar que lo que en realidad constituye la nación guineana es un mosaico de etnias y tribus que conviven en un territorio compuesto por una parte continental, el Río Muni, una isla mayor, el Bioko y unos islotes que forman la provincia de Annobón; los principales grupos étnicos son los Fang, los Bubis, los Combes, los Annoboneses y los Ndowes, siendo los Fang el grupo mayoritario (p. 883).

Según los planteamientos esgrimidos con anterioridad es complejo hacer una mención clara de las formas narrativas de los grupos étnicos de Guinea Ecuatorial anteriores a la imposición de la escritura europea. Lo que se puede destacar es, como se ha indicado, que poseían una literatura oral con la que explicaban el origen de sus culturas mediante cuentos, mitos y leyendas, pero que no existe un registro gráfico de estos. Por eso, están en la esfera oral, aunque en la actualidad se ha traducido al español la mayor parte de los cuentos y leyendas de esos grupos étnicos.

Los orígenes de la literatura escrita de Guinea Ecuatorial ocurren cuando se produjo el entronque cultural con España. El resultado de la gestión colonial por parte de los misioneros llevó consigo a la creación de la revista colonial conocida con el nombre de La Guinea Española, que empezó a publicarse en 1903, y cuyos objetivos pueden resumirse en tres: informar y divulgar la colonización, defender los ideales coloniales y promover la cultura española sobre el territorio ocupado. El mero hecho de crear una revista durante la colonia representó las buenas intencionalidades de introducir mejoras académicas en el territorio.

La Revista La Guinea Española a pesar de ser de los misioneros no se alejaba tanto de la realidad arriba descrita. Sin embargo, a medida que avanzaba la presencia española en Guinea Española, los misioneros incluyeron en 1947, un apartado en el número 1236, denominado Historias y Cuentos, donde los escritores noveles, maestros, estudiantes y catequistas de Guinea Ecuatorial podían publicar sus fábulas, cuentos y leyendas tradicionales. «La revista, impulsada por los misioneros claretianos catalanes, publicó 23 relatos entre los números 1236 y 1259, pero cumpliendo una labor de intermediaria cultural más que de foco difusor de una verdadera creación literaria original» (Álvarez Méndez, 2010, p. 57).

A medida que la revista se hacía cada vez más constante en cuanto a las publicaciones, aparecieron los primeros escritores de la literatura ecuatoguineana, también conocidos como los de la primera generación. El interés de los nativos por la literatura trajo consigo la publicación de la primera novela escrita y publicada por un autóctono. Se hace referencia a la novela Cuando los combes luchaban, escrita por Leoncio Evita Enoy en 1953. En palabras de Otabela Mewolo (2014):

Los pioneros de la literatura guineana escrita, Leoncio Evita y Daniel Jones en sus respectivas novelas Cuando los combes luchaban (1953) y Una lanza por el boabí (1962) tratan de dar a conocer a sus lectores la realidad de sus respectivos pueblos durante la colonización española (p. 884).

El hecho fundamental es que se trata de las dos primeras novelas que se publicaron en la época colonial y que marcan el inicio de la literatura que se conoce hoy en día como ecuatoguineana. Las características comunes en las producciones literarias de los primeros escritores de esta literatura son: la oralidad y la etnología, recursos sine qua non la literatura habría tenido dificultades de difundirse o ser traducida al castellano.

El punto focal del debate está en que se esperaba que las primeras obras publicadas por los nativos durante el colonialismo se dedicasen a atacar a los colonos españoles, tal como ocurría con los escritores de otras colonias como la francesa o inglesa. Sin embargo, Evita Enoy solo se centró en un estudio etnográfico donde criticaba algunas costumbres de los Combes, uno de los grupos étnicos de este país.

La primera literatura colonial producida en Guinea Española no tenía como objetivo atacar el sistema colonial español, más bien parecía que estaban a favor de ella. Era una época donde los primeros escritores se sentían cómodos, algo que se ve en la novela de Evita Enoy. Esta novela revindica la identidad cultural del pueblo Combe, pero no se centra en criticar el colonialismo. Puede decirse que existe un asimilacionismo o aceptación del colonialismo, por eso, no se le presta mucha atención.

Al igual que Evita Enoy, también Daniel Jones Mathama incursiona en la literatura con la publicación de Una lanza por el boabí en 1962. Convirtiéndose así en la segunda publicación literaria de un escritor nativo. En esa obra tampoco existe un rechazo al colonialismo, sino que también es una producción etnográfica centrada en Fernando Poo.

Los primeros escritores no se oponen al régimen colonial, de hecho, incluso simpatizan con él y se sienten protegidos. Así se puede entrever en estas dos primeras novelas. Las influencias de una literatura anticolonial no triunfaron en Guinea Española. Así pues, los dos primeros escritores hacen una literatura orientada al sometimiento o aceptación de la colonia. Al respecto, Nistal Rosique (2021) señala que:

Tanto el primer libro, escrito en la época álgida de las revoluciones en África, como el segundo, que llegó en el momento en que la mayoría de los países de África acababan de proclamar su independencia, muestran sin embargo perspectivas innegables de aceptación y consentimiento del colonialismo, sin cuestionarlo en absoluto. No hay que olvidar que las dos obras aparecen cuando el país es todavía Guinea Española y las autoridades del país negroafricano dependen de España (p. 9).

Son momentos en los que la independencia no era un asunto primordial porque todavía los guineanos estaban fuertemente arraigados por la cultura española. Unos años que, si bien tienen sus claroscuros, son en realidad un periodo en el que todavía se estaba intentando afianzar la hegemonía española en este territorio. No se registran durante este periodo unos textos anticoloniales, pero sí sentimientos de libertad, producto de la oleada de procesos independentistas a los que Guinea Española no se pudo mantener neutral. En realidad, hay que señalar que:

Ambas obras son la prueba de que en la Guinea Española no se desarrolló, como en otras colonias africanas, una esfera literaria que pudiera unirse a la reacción antiimperialista promovida por el movimiento de la Négritude o, de haberse producido, no hubiera tenido opción a ser publicada (De Castro Rodríguez, 2019, p. 243).

Los misioneros fueron, en gran medida, los que ayudaron a impulsar la aparición de la literatura local. Esa iniciativa de crear un espacio en la Revista Guinea Española ayudó a los escritores a perfeccionar sus escritos. La literatura está vinculada al contexto en que se desarrolla y se puede ver en las obras de estos dos escritores.

Durante el periodo colonial, a parte de la revista ya mencionada, hubo otras similares que se centraban en publicar cuestiones de la colonia, siempre a favor de la supremacía española con relación a los territorios conquistados en la exótica selva del África Central. Además de la revista mencionada, también existieron otras como: Eco de Fernando Poo, Ébano, etc.

El fenómeno histórico de la dictadura transformó la historia de Guinea Ecuatorial en todos los ámbitos, más aún en el literario, donde su producción dejó de existir. Para una mejor comprensión de la literatura del exilio en Guinea Ecuatorial, se hace necesario establecer los fundamentos que condujeron a este suceso desastroso.

Dentro de un orden cronológico, puede establecerse que la dictadura es el paso posterior que se inicia después de la independencia de Guinea Ecuatorial en 1968. Tras la independencia, Francisco Macías Nguema se convirtió desde 1968 en el presidente de la República de Guinea Ecuatorial, formando un gobierno en el que incluyó a sus aliados de las campañas electorales. Les había prometido cargos en su gobierno y terminó cumpliendo. Se trataba de impulsar hacia adelante un país que estaba iniciando su camino. Macías Nguema no estaba preparado para dirigir este país, pero asumió la responsabilidad que el pueblo había depositado en él. Su índice de aceptación era pertinente para un gobernante y podía perfectamente decirse que era querido por su pueblo. Todo esto estaba motivado porque había prometido muchas cosas al pueblo. Su técnica fue que:

En cada pueblo decía lo que se esperaba que dijera, a cada uno le decía las palabras que quería oír. Preciso, sereno, apasionado cuando el tema lo requería, buen orador y mejor actor, Macías electrificaba a las masas […] Se dirigía al pueblo, tomando elementos de todas las demás campañas, aglutinando en su dialéctica argumentos de los contarios y transformándolos en su pensamiento político (Ndongo-Bidyogo, 1977, p. 144).

Atendiendo a estas estrategias dialécticas, Francisco Macías Nguema logró gobernar unos once años que supusieron la agonía del Estado, donde aprovechó para esquilmar todos los escasos recursos que había, apoyándose de esta manera en el bloque comunista. Como se ha indicado, al principio de su mandato fue un líder carismático, pues cumplió con los indicios de lo que en aquellos tiempos se entendía por panafricanista4, de hecho, sus modelos eran otros dictadores africanos como el gabonés Omar Bongo Ondimba (1935-2009), Idi Amin Dada (1928-2003) y Mobutu Sese Seko (1930-1937) el sanguinario del entonces Zaire. Tras asumir la presidencia, Macías Nguema, junto a su equipo, comenzó gobernando bien el nuevo Estado independiente; las relaciones con la vieja metrópoli eran sólidas.

Con los hechos acaecidos el 5 de marzo de 1969 casi cinco meses después de la independencia de Guinea Ecuatorial, empieza una fase conocida en la historia de este país como los once «años del silencio» (Ndongo-Bidyogo & Mbaré Ngom, 2000, p. 20), por la crueldad que se vivió durante este periodo, obligando a todos los extranjeros y algunos nativos a tener que huir a los países vecinos. La época de Francisco Macías Nguema supuso un retroceso sin precedentes para el pueblo ecuatoguineano. Literalmente se inició una caza hacia todos los que se manifestaban en contra del presidente, todos debían adorarle como Dios. «Entre las muchas acciones paranoicas del presidente Macías hay que señalar la prohibición de utilizar la palabra intelectuales y la destrucción de las embarcaciones (prohibió la pesca) para evitar la huida de la población a través del mar» (Nerín, 2016, p. 156).

La postura de Francisco Macías Nguema no permitía que se pudiese vislumbrar en el país algún atisbo de ciencia, por eso, la poca producción literaria que se desarrolló durante la época colonial desapareció con la persecución de los intelectuales, gente que Francisco Macías acusaba de estar influenciada por occidente. Se le ocurrió un renacimiento de la cultura ecuatoguineana, es decir, africanizar el país, en el sentido de volver a las formas culturales del periodo precolonial, algo que imitó de su colega Mobutu Sese Seko, uno de los dictadores más crueles del siglo xx en la historia del continente africano. El país se volvió un lugar donde todos podían terminar presos. La población sucumbió en la pobreza extrema porque todas las ayudas quedaron bloqueadas y las relaciones con España se volvieron muy conflictivas.

Aquello llevó a los escritores como Donato Ndongo-Bidyogo a denominar este periodo como «los años del silencio»5, porque prácticamente no se producía nada en el interior del país, las obras que aparecen en este periodo son escritas desde el exterior por los exiliados. Se vivió un auténtico abandono de la cultura, de hecho, el régimen se encargó de perseguir a los intelectuales por considerarles enemigos de la patria.

A raíz de los argumentos esgrimidos, cabe precisar que la política es un aspecto fundamental que determina la realidad de los escritores de este periodo poscolonial. Lo que es importante destacar del periodo en cuestión son las fases en las que se desarrolla la literatura. Existe una fase temprana destacada por la figura de Francisco Macías Nguema, y otra protagonizada por Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, actual presidente de Guinea Ecuatorial.

En la primera fase, los pequeños reductos de conocimiento desarrollados durante la colonia fueron considerados procoloniales y, por tanto, destruidos. Todos los que tenían formación en este tiempo tenían que alinearse a la ideología comunista del régimen. «La única “literatura” que se produce en el país es la destinada a halagar la tremenda megalomanía del dictador y a cimentar el culto a su personalidad, bajo la excusa formal del nacionalismo» (Mbaré Ngom & Nistal, 2012, p. 29).

Los escritores debían exaltar al régimen para poder sobrevivir y aquellos que no se doblegaban eran perseguidos. Es un periodo muy complejo que se conoce como periodo de «los años del silencio». Para Otabela Mewolo (2014), uno de los investigadores más destacados sobre el estudio de la literatura ecuatoguineana, en este periodo se observa que:

Los escritores guineanos que más desarrollaron el tema de la dictadura y sus consecuencias son precisamente los de la segunda generación, llamados muy a propósito por diversos nombres que informan sobre las dificultades a las que hicieron frente para desarrollar su labor artística: unos la llaman «generación perdida»; otros la señalan como la «generación de los años del silencio»; otros, en fin, como José Fernando Siale, la designan como la generación de la «reivindicación ideológica» (p. 887).

Fueron tiempos difíciles para la cultura en general. Los vestigios de la educación instalados en el territorio por los españoles cada vez fueron conociendo el ocaso y se impuso una educación que tenía como fin último magnificar la figura de Francisco Macías Nguema y oprimir todo aquello que estuviese en contra de su ideología. La enorme huida de ciudadanos en busca de refugio en los países colindantes fue una tónica constante entre los ecuatoguineanos, porque el régimen impuesto no permitía que floreciera ningún atisbo de libertad en la lucha por los derechos humanos.

Los que conseguían ir a España no podían retornar al país, pues su destino era la cárcel o la muerte. Hablamos de un periodo melancólico propiciado por un régimen que amordazó todo tipo de resistencia, implantando una dictadura orientada sólo para y hacia el dictador Francisco Macías Nguema. La literatura dejó de existir durante «once años del silencio» donde no se podía hablar de una creación literaria a nivel del país, las obras que se pudieron publicar procedían del exterior y apenas se leían, sólo existía, como se ha destacado anteriormente, una pseudo literatura, la denominamos así porque tenía tendencia a vanagloriar la figura del dictador. De hecho, tal como se verá a la hora de mencionar algunas obras, durante el periodo poscolonial, se observa que:

La característica esencial común a los escritores de este grupo es que casi todos sufrieron directa o indirectamente los efectos nefastos de la tiranía de Macías, obligados, muchos de ellos, por circunstancias obvias, a vivir y a ejercer su actividad lejos de su Guinea, o sea en el exilio (Otabela Mewolo, 2014, p. 887).

El exilio es una constante presente en toda la literatura, de hecho, la creación literaria del periodo poscolonial está basado en el exilio. La pregunta que se pretende responder claramente es lo que se supone el exilio dentro de la literatura ecuatoguineana. De antemano, una de las respuestas la podemos encontrar en Mbaré Ngom (2009), quien señala que:

El exilio es una experiencia precaria y traumática que desterritorializa al sujeto física y socialmente en el tiempo y en el espacio; es ruptura; es desplazamiento cultural, moral y espiritual; es desplazamiento lingüístico, ideológico y económico del individuo [...] El exilio es espera constante y esperanza; es búsqueda de la identidad propia dentro de un espacio exiguo, ajeno y a veces hostil; es vagancia y persecución de un espacio prohibido y lejano: la tierra natal. En este sentido, el exilio implica la renegociación de la identidad por la desterritorialización y la desubicación que representa. (pp.108-109)

De hecho, es complejo entender la literatura de este periodo al margen de los avatares políticos de este momento histórico donde el exilio ocupa la mayor parte de la temática literaria. Básicamente, la creación literaria está marcada por esa experiencia del exilio, porque:

Como experiencia precaria y traumática, ocupa un lugar destacado en la formulación del discurso alternativo. El exilio supone una desterritorialización física y social en el tiempo y en el espacio. Significa desplazamiento cultural, moral y espiritual; también desplazamiento lingüístico, ideológico y económico del individuo (Ndongo-Bidyogo & Mbaré Ngom, 2000, p. 23).

La literatura nacional se bloquea por la falta de producción literaria, lo que se produce desde el exilio difícilmente llega a Guinea Ecuatorial porque todo estaba censurado, además la mayor parte de la población tampoco tenía acceso a estos textos debido principalmente a la represión que sufrían todos aquellos que fomentaban una ideología contraria a la del régimen. En efecto, cabe indicar que:

En el período postcolonial se encamina la literatura hacia el desarrollo de moldes genéricos y temas y tipos literarios cada vez más relacionados con un intento de expresión del nacionalismo identitario. Surgen, pues, usos políticos de la literatura vinculados a la construcción de la nueva nación y a la recreación de un pasado idílico que sirva para mirar el presente y el futuro de manera personal y no alienada. […] La inclusión de la literatura oral es concebida por los escritores postcoloniales como un vehículo de conexión con la verdadera tradición que posibilita el alcance de una nacionalidad identitaria. Se cultiva, así, la confesión, el relato testimonial o la historia de una vida, es decir, autobiografías simbólicas y colectivas (Álvarez Méndez, 2010, pp. 179-180).

La creación literaria desaparece a nivel nacional dando paso a la aparición de una pseudo literatura que se enseñaba en la escuela, cuyo fin es adular o engrosar la megalomanía del Francisco Macías Nguema, quien «se hacía llamar “Papá Mesié”, situándose al mismo nivel que los propios progenitores de los muchachos (“Padre de todos los niños revolucionarios”, era uno de sus títulos)» (Sánchez Piñol, 2000, p. 164). Todo ello coadyuvó a la sequía literaria, porque la libertad de pensamiento es conditio sine qua non para la literatura. Las obras producidas en este periodo poscolonial están representadas por ciertas características como: la clandestinidad y la precariedad en las obras. No obstante, «la comunidad en el exilio español centró entonces su producción cultural en torno a las pesquisas identitarias y la denuncia de los atropellos de Macías» (Mbaré Ngom, 2009, p. 104).

La primera característica se debe al miedo de los escritores a ser represaliados por parte de los sicarios o esbirros del régimen, mientras que la segunda está marcada por la poca producción literaria, algo comprensible por la política de caza intensiva de los intelectuales, aquellos que podían cambiar la mentalidad de aquella época y que se convirtieron en diana de persecución.

La dura situación que atravesaba el país no impidió que desde el exilio se aunasen fuerzas para denunciar la masacre cultural que atravesaba Guinea Ecuatorial. Las denuncias estaban motivadas porque el país «entró en una larga y sangrienta era de represión indiscriminada que afectaría todas las esferas de la vida nacional. La ola de represión que siguió provocó el exilio de un tercio de la población del país» (Mbaré Ngom, 2009, p. 101).

Desde una visión literaria, los primeros años de la independencia terminaron con la esperanza y la euforia mostrada en 1968, momento en el que el país obtiene su propia soberanía. Entró inmediatamente la añoranza al pasado colonial, puesto que lo que se estaba viviendo era una situación insostenible cuya única salida viable era el exilio. Cuando hablamos del exilio no hemos de enfocarnos únicamente en aquellos que se fueron a España, sino que el mayor porcentaje se exilió a los países vecinos como Camerún y Gabón, siendo este último el que más acogió a los ecuatoguineanos. Sin embargo, a pesar de exiliarse a los países francófonos colindantes no se han encontrado obras publicadas en francés por escritores que estuvieron en estos países.

La mayor fuerza de oposición se centraba en los intelectuales ubicados en distintos países, quienes, a pesar de encontrarse lejos de su tierra, le hacían frente al régimen. Así lo reconoce Mbaré Ngom (2009) al señalar que, «frente a la represión institucional y estructural impuesta por el nguemismo, el proyecto discursivo de la diáspora responde con contundencia y denuncia de forma directa, vehemente y sin rodeos la violencia que prevalecía en Guinea Ecuatorial» (p.109). Los vestigios de la educación colonial fueron rápidamente borrados por la militancia a favor del dictador, para instaurarse en un pseudo panafricanismo que pregonaba un renacimiento de la cultura africana o la reapropiación de la identidad cultural.

Toda la educación estaba en manos de los esbirros del régimen, quienes hacían de maestros con el objetivo de difundir el pensamiento comunista en todo el país, por ello, los escritores o la gente que tenía cierta formación académica estaban obligados a ejercer a favor de Francisco Macías Nguema, actuando como agentes propagandísticos. En realidad, la política a favor del régimen determinaba la vida de todo el país.

La fase posterior al periodo colonial en el estudio de la literatura ecuatoguineana es la literatura del exilio que no es una exclusividad de los escritores ecuatoguineanos, fenómenos parecidos los encontramos en otras literaturas como la hispanoamericana, donde las dictaduras también fueron el motor que condujeron al exilio a muchos escritores como Juan Carlos Martini, Daniel Moyano (argentinos), Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Cristina Peri Rossi (uruguayos), Guillermo Cabrera Infante (cubano), José Donoso (chileno), etc. Las dictaduras que afectaron a varios países hispanoamericanos motivaron la aparición de novelas históricas sobre las dictaduras. Entre los autores que escribieron novelas con esta temática destacan: Mario Vargas Llosa (La fiesta del chivo), Gabriel García Márquez (El otoño del patriarca), Augusto Roa Bastos (Yo, el supremo), etc. Si bien los autores de las novelas mencionadas no se encontraban exiliados cuando escribieron sus novelas sobre las dictaduras, sus aportaciones han ayudado a describir y denunciar estos actos contra los derechos humanos.

Las literaturas del exilio se deben al terror del siglo pasado; son la reacción más concreta y palpable contra las dictaduras, son los foros por excelencia para discutir, acusar y procesar las catástrofes históricas, para articular y mantener la memoria, para convertir la persecución y el trauma en experiencia artística, literaria (Ingenschay, 2010, p.1).

Con relación a la cita anterior, la literatura del exilio es recurrente dentro del panorama de literaturas hispanas, pues ayuda a comprender las razones que condujeron a los escritores al exilio. Por tanto, en la literatura ecuatoguineana, los principales temas de este periodo son diversos, aunque en todos ellos se puede encontrar un patrón, porque en sus obras abordan cuestiones que tienen que ver con el trauma vivido tras la independencia, como la frustración, el anhelo a la tierra natal y el amor a la patria.

Los temas escritos en esta primera fase se vinculan a frustración y el trauma que sienten los escritores por la situación política del país. Es inevitable que desde el exilio no repugnen el gobierno nguemista por haber sumido al país en el caos. De hecho, toda la producción literaria que aparece en este momento procede de la diáspora, cuyos textos eran prohibidos en Guinea Ecuatorial durante la férrea y cruel dictadura del nguemismo.

Las novelas de Joaquín Mbomío Bacheng Huellas bajo tierra y El párroco de Niefang, y la de Donato Ndongo Los poderes de la tempestad, se enfocan directamente en los procesos de diáspora provocados por la dictadura Macísta. A su vez, el ensayo La condición humana de Eugenio Nkogo Ondo y múltiples poemas de Ciriaco Bokesa, Francisco Zamora Loboch, Anacleto Oló Mibuy, Cristino Bueriberi Bokesa y otros, examinan la dramática experiencia de la separación física, social y cultural del sujeto alejado de su patria provocados por el nguemismo (Alvite, 2014, p. 813).

En las obras de los escritores ecuatoguineanos destaca bastante esta temática, porque muchos de ellos tuvieron que abandonar su tierra, no por decisión propia, sino por la situación sociopolítica del momento. En obras poéticas como Susurros y pensamientos: desde mi vidriera (1983) y Sueños en mi selva (1987), escritas por Juan Balboa Beneke, ponen de manifiesto esta sensación de retorno a su patria. Dicho de otra forma, «presentan el exilio como una condición existencial y epistemológica, mostrando los contextos materiales y metafóricos en los que se desarrolla» (Alvite, 2014, p. 814).

Es frecuente la preocupación por Guinea Ecuatorial debido a la fuerte situación desastrosa en la que se encuentra y la tristeza de los escritores por estar lejos de su país. En las composiciones poéticas de Pedro Cristino Bueriberi «Nostalgia de mi tierra» (1984) y Raquel Ilombé, «La tierra mía» (1971), también aparece un interés por el anhelo a la tierra natal. La mayor parte de los escritores exiliados se sienten impotentes al no poder estar con sus familiares en la tierra que los vio nacer. Una manera de reconfortarse es recordar esta tierra que tanto aman y anhelan, así aparece en la obra Ceiba (1978) de Raquel Ilombé.

El exilio en la literatura ecuatoguineana está lleno de luces y sombras por la falta de suficiente producción literaria, pero es evidente que, a partir del derrocamiento del sistema dictatorial de Francisco Macías Nguema, se vivió un renacimiento de la literatura y de la cultura en general. Los antecedentes de esta dictadura están inexorablemente vinculados a la literatura producida durante la Guinea Española, es decir, en el periodo colonial. Por lo que es impensable hablar de esta literatura sin encontrarse con el fenómeno de la dictadura cuyas consecuencias llevaron a muchos escritores a tener que documentar todo lo vivido en esos once años de triste memoria. Estas cuestiones están patentes en las obras:

Huellas bajo tierra y El párroco de Niefang de Joaquim Mbomio Bacheng tratan de la dictadura de Macias Nguema después de la independencia de Guinea Ecuatorial. Las dos obras tratan de los problemas sociopolíticos de Guinea Ecuatorial después de la independencia del país, bajo el reino de Macias Nguema. Es una mezcla de realidad y de ficción, en una sola expresión se trata de la ilusión referencial (Ehua Beira, 2017, pp. 604-605).

Después de la temática relacionada con el exilio y el anhelo a la tierra natal, la dictadura es el tema más recurrente en estos escritores que vivieron los años de la virulenta dictadura del régimen de Francisco Macías Nguema. La pléyade de escritores que se centra en las preocupaciones del país para denunciar e intentar buscar soluciones representa un conjunto muy significativo cuyo propósito es apelar a la libertad de los ecuatoguineanos frente al terror sanguinario de Francisco Macías.

El vasto panorama literario de Guinea Ecuatorial ha estado anclado fundamentalmente en los dos temas arriba indicados. De hecho, un análisis pormenorizado de estas obras nos conduce siempre a esta temática, es decir, la dictadura y el exilio. La novedad en la literatura poscolonial radica en que se desarrollan varios géneros literarios, donde destacan la narrativa y la poesía. Como se ha indicado, en este periodo existe un patrón que marca la temática de los escritores ecuatoguineanos, es decir, la situación poscolonial que adoptó el régimen de Francisco Macías Nguema.

El recorrido que se inicia después de Francisco Macías abrió nuevos horizontes para la literatura. De hecho, «las obras que se publican durante esta fase retoman el “discurso de resistencia cultural guineano” con el que se pretendió romper la muralla del silencio que se erigió en torno a Guinea Ecuatorial» (Bolekia Boleká, 2015), donde aparecen escritores como María Nsue Angüe, Juan Tomás Ávila Laurel, Justo Bolekia Boleká, Maximiliano Ncogo, etc. Resulta complejo citar todos los autores actuales de la literatura ecuatoguineana, porque son muchas las obras que se publican constantemente. De hecho, existe un problema fundamental que se debe afrontar dentro de esta literatura. Se trata de situar el panorama literario actual de Guinea Ecuatorial.

3. Contextualización del exilio y la dictadura en la novela Los poderes de la tempestad

Donato Ndongo-Bidyogo tiene el mérito de haber dado a conocer la creación literaria de Guinea Ecuatorial en el ámbito académico, porque no existía una estructura cohesionada que hablase de los escritores y obras de este país. Por tanto, sus aportaciones le convierten en el adalid de esta literatura ecuatoguineana. En efecto, Ndongo-Bidyogo es considerado el verdadero promotor de la «la literatura guineoecuatoriana de expresión española. No solo por ser el responsable de la primera Antología de la Literatura Guineana (1984) sino también por ser quien la dio a conocer en los terrenos de la reflexión académica» (Beira pse Ouabi & Arnauld Keffa, 2024, pp. 21-22). Con relación a su biografía, es preciso indicar que:

Donato Ndongo-Bidyogo nació el 12 de diciembre de 1950 en Niefang en Guinea Ecuatorial. Es en la actualidad uno de los escritores más emblemáticos de la literatura ecuatoguineana. Su producción es inmensa pero poco conocida. El escritor sobresale tanto en la novela, el relato corto, el ensayo, la crítica literaria, el periodismo y en menor medida la poesía (Kone, 2020, p. 99).

Su producción literaria ha ayudado en gran medida a visibilizar la literatura ecuatoguineana y su cultura. En todos sus textos se puede entrever la historia de Guinea Ecuatorial y las dificultades por las que atraviesan los ciudadanos. Su obra maestra es la Antología de la literatura guineana, publicada en 1984. En ella recoge un conjunto de poemas de los escritores de ese momento. Es la primera producción académica que dio a conocer la literatura ecuatoguineana situándola en el panorama de literaturas hispanas. Sobre su producción literaria, Nomo Ngamba (2016) asevera que:

La obra literaria de Donato Ndongo-Bidyogo se basa en la aprehensión del mundo bantú primigenio, para transportarlo a la modernidad. En otras palabras, la obra literaria de Donato Ndongo-Bidyogo sugiere las transformaciones necesarias para que la sociedad guineana tradicional evolucione sin renunciar a su esencia, pues toda tradición estática termina autoconsumiéndose, autoinmolándose, y ya no sirve al individuo como vehículo emocional a través del cual transita en la vida con seguridad (p. 2).

Al respecto, la madurez con la que plantea estas cuestiones que afectan muy marcadamente al continente africano como la pérdida de identidad cultural, la precariedad laboral, los sistemas políticos dictatoriales, la inmigración, los conflictos armados, etc. le hizo merecedor de varios premios como el i Premio de Relato Breve Amadou Ndoye, el cual es promovido por La Universidad de La Laguna (España), para fomentar la creación literaria y el español en África. Ese premio lo obtuvo en el año 2014. De igual forma, a propuesta de la editorial Casa África, Donato Ndongo-Bidyogo fue candidato en 2022 y 2023 al Premio Princesa de Asturias de las Letras, creado por la Fundación Princesa de Asturias y destinado a reconocer la creación literaria.

A pesar de esta realidad circundante de Donato Ndongo-Bidyogo, su creación literaria no está tan difundida en Guinea Ecuatorial, un país hispanohablante donde a pesar de poseer lenguas autóctonas como el fang, el bubi, el ambo, combe, bissio, etc., la lengua oficial es el español. El nivel de escolaridad es bueno, pero hay una poca motivación con respecto a la literatura. La poca cultura libresca dificulta mucho que autores como Ndongo-Bidyogo sean reconocidos en este país. Además, en los libros de textos que utilizan en el nivel de bachillerato en el sistema educativo ecuatoguineano solo existen ínfimas alusiones a sus obras.

La situación de Donato Ndongo-Bidyogo es comparable a la de otros escritores que se habrían exiliado por la situación política de su país, tal como le ocurrió al escritor uruguayo Mario Benedetti. Si bien cada uno de estos escritores vivió una situación específica que le llevó al exilio, las razones tienen mucho que ver con sus ideas. En uno de los párrafos de esta novela, cuando el personaje de la novela aludida llega a Guinea Ecuatorial, encuentra que:

Se había convertido de verdad en un infierno en el que mandaba un puñado de mozalbetes ociosos y analfabetos, solo atentos a descubrir las miserias humanas para refocilarse en ellas, hasta el punto de que parecían encontrar un placer especial en el sufrimiento de sus semejantes (Ndongo-Bidyogo, 1997, p. 34).

Se trata de una obra donde confluyen la tristeza, melancolía y decepción por las condiciones pésimas en las que se ha visto envuelto el país. En efecto, la novela que presenta Ndongo-Bidyogo:

Narra las pesadillas de un joven abogado guineano innominado que, tras diez años de exilio en España, vuelve a su país, Guinea Ecuatorial, junto con Ángeles, su mujer española, y su hija Rut, de cinco años de edad. Al llegar a Malabo, conoce los efectos de la dictadura de Francisco Macías Nguema (Otabela Mewolo, 2003, p. 119).

Toda esta obra es en realidad una denuncia y un testimonio de la durísima situación por la que atravesaba el país que, aunque se trata de una novela, su contenido representa la situación que se vivía a diario durante el régimen. De hecho, durante la narración hay momentos en los que

El protagonista llega a identificar su país con una enorme prisión de la que no se puede escapar: Te sentías atrapado en la isla, habías caído como un imbécil en las garras del tigre [...] porque habías entrado en su guarida y conocías aquellos secretos que más celosamente guardaban y jamás debían traspasar las fronteras impenetrables del país (Ndongo-Bidyogo, 1997, p.124).

Todo ello, simboliza el hecho de que los temas relacionados con la dictadura hayan sido la primera opción de los escritores que pertenecen a este periodo histórico. Llama poderosamente la atención una situación que se presenta en la novela en los siguientes términos:

Mientras se alejaba hacia Bata el camión repleto de cadáveres y unos perros escuálidos de orejas gachas y desolladas carcomidas por los insectos iban lamiendo voraces el reguero de sangre a lo largo de la carretera, se fue deshaciendo la multitud, siempre vigilada atentamente por militares y milicianos. Alguien murmuró a tu lado no sé si Dios ve estas cosas, matar de un solo golpe a noventa personas de entre las más cultas del país (Ndongo-Bidyogo, 1997, p. 192).

La sensación que atraviesa el protagonista es extrapolable a aquellos que después de mucho tiempo en el exilio, al llegar a su país se arrepienten porque las expectativas son otras. La literatura ecuatoguineana se convirtió en un medio para denunciar la opresión por la que atravesaba el país y que había impedido a los escritores el desarrollo de sus capacidades artísticas. Poseer cualquier tipo de formación era un delito frente a las autoridades militares del momento.

Guinea se había convertido de verdad en un infierno en el que mandaba un puñado de mozalbetes ociosos y analfabetos, sólo atentos a descubrir miserias humanas para refocilarse en ellas, hasta el punto de que parecían encontrar un placer especial en el sufrimiento de sus semejantes (Ndongo-Bidyogo, 1997, p. 37).

El periodo posterior a la independencia de Guinea Ecuatorial constituyó, durante once años, una total involución. Se trata en realidad de un periodo de cero producciones literarias. Los poderes de la tempestad recogen fehacientemente circunstancias y hechos que impidieron el alumbramiento de una cultura libresca y literaria afianzadas. La descripción que se hace sobre Guinea Ecuatorial parece surrealista. El joven abogado junto a su esposa Ángeles, también lo lamenta porque no es lo que se esperaban encontrar. De hecho, en algunas partes de la novela se puede encontrar la siguiente descripción:

En la Guinea actual todo es al revés de lo que tú recuerdas. Ir limpio es un crimen. Persiguen a todos los que saben algo, a los maestros, a los pocos guineanos que tienen alguna carrera, sobre todo si han estudiado en algún país del bloque occidental, y peor si es en la colonialista España. No, no has debido venir. Aquí solo gobierna la brujería, la ignorancia, los que comen carne humana (Ndongo-Bidyogo, 1997, pp. 80-81).

Las principales preocupaciones son anular la ideología occidental considerada la madre de la contaminación psicológica de los guineanos. El dedicarse a la literatura representaba solo la sentencia de muerte o la prisión perpetua. Proteger la cultura de las ideologías externas se había convertido en la principal preocupación del régimen. Aquellos que se dedicaban a la enseñanza eran perseguidos y denunciados de ser opositores, lo cual era aún gravísimo. Varias veces, el protagonista se ve en graves problemas por el mero hecho de haber estudiado derecho en España, un país considerado enemigo por el régimen. De hecho, al protagonista se le llega a decir lo siguiente:

Tú tienes mentalidad colonialista, camarada, y eso va contra la doctrina de nuestro honorable y gran camarada, el presidente vitalicio y constitucional de la República, gran maestro de arte y cultura tradicional y líder de acero [...]. Mesie me Nguema Biyogo Ñegue Ndong (Ndongo-Bidyogo, 1997, p. 168).

En esta novela, Ndongo-Bidyogo también procura concienciar al lector sobre lo que puede ocurrir en un país sin formación. La impotencia de ver cómo el caos se apodera de un país que añoraba la independencia se convierte en un arrepentimiento tras otro, de parte de varios ciudadanos que ven cómo son diezmados por la clase dominante.

Aquellos disidentes con la ideología propagada son aniquilados. El protagonista se siente varias veces amenazado por ser considerado una persona con intenciones de «introducir ideas disolventes y extrañas en este país netamente africano, sabotear la ingente obra de paz del fundador del Estado guineano, traer otra vez la esclavitud al pueblo trabajador de la República de Guinea Ecuatorial» (Ndongo-Bidyogo,1997, p. 275). Así mismo, «en las escuelas solo se habla en las lenguas vernáculas porque el español es un idioma de colonialistas e imperialistas» (Ndongo-Bidyogo, 1997, p. 48). Se había derrumbado todo el sistema educativo heredado de la colonización española. No se podía enseñar en las lenguas vernáculas porque las mismas carecían de una grafía y estructura de enseñanza para armar un sistema educativo que permitiese la enseñanza.

Los únicos que podían enseñar estaban presos o exiliados, una verdadera destrucción de todo por el fanatismo y la ignorancia. «El padre Esteban y todos los sacerdotes de la misión están detenidos desde hace tres semanas, y la catedral cerrada. No creo que sea buena idea ir a la misión» (Ndongo-Bidyogo, 1997, p. 182). En este sentido, se daba por perdido la enseñanza porque cada uno buscaba sobrevivir y evitar el régimen.

El exilio era una de las principales respuestas o la vía de supervivencia para muchos por la dictadura instaurada durante once años que terminaron con el golpe de Estado producido en 1979, un acontecimiento histórico conocido como el golpe de libertad porque supuso el renacimiento del país en todos los sectores sociales, permitiendo así un nuevo horizonte para la literatura ecuatoguineana hasta nuestros días.

Conclusión

Uno de los temas más recurrentes en la literatura ecuatoguineana es, sin lugar a duda, el exilio que sufre la mayor parte de los escritores durante el régimen de Francisco Macías Nguema (1968-1979). Se trata de una temática presente en la mayoría de los escritores que vivieron después de la independencia de Guinea Ecuatorial, donde durante once años se instauró un régimen dictatorial que llevó al exilio a las mentes más privilegiadas de dicho país.

La hipótesis planteada en esta investigación ha permitido poner de manifiesto que los escritores tienen una gran responsabilidad social con relación a su realidad. De hecho, en esta novela se describe la situación acaecida durante el régimen dictatorial de Francisco Macías Nguema donde no hubo un atisbo de cultura, porque los intelectuales eran la presa de los verdugos del régimen. De hecho, las personas más cultas del país se exiliaron o terminaron presos donde esperaban la muerte. Para el grupo de escritores que logró abandonar el país, continuaron con la herencia literaria iniciada en 1903 cuando se crea la revista colonial La Guinea Española, que supuso el origen de la literatura escrita de Guinea Ecuatorial, dando una oportunidad a muchos escritores, entre ellos, Leoncio Evita Enoy.

La literatura ecuatoguineana del periodo colonial se caracteriza por el exilio hasta 1979, fecha en la que hubo un cambio de régimen. La novela Los poderes de la tempestad escrita por Donato Ndongo-Bidyogo, recoge con mucho realismo la situación en la que se había sumido Guinea Ecuatorial después de la independencia en 1968. Sumerge al lector en una realidad que, aunque parece una ficción, se puede confrontar con los distintos libros publicados sobre la historia de Guinea Ecuatorial. Básicamente, en esta obra se presenta un país devastado donde todos son unos sumisos que rinden culto a la personalidad de su líder, el primero en todo, una especie de pseudo primus inter pares. Todos le tienen miedo y cumplen ad pidem litterae todos sus mandatos. La traición, el chivatazo y la sumisión lo invaden todo

Los que tenían posibilidades económicas se exiliaron a España y el resto tuvo que hacerlo en los países colindantes como Camerún y Gabón. La literatura ecuatoguineana atravesó su periodo más oscuro, porque todo lo que se producía en el exilio difícilmente llegaba a Guinea Ecuatorial. Todo estaba censurado, incluso la manera de vestir o de hablar era susceptible de ir preso. Todo esto lo narra Ndongo-Bidyogo en esta novela objeto de estudio.

La producción literaria de Guinea Ecuatorial, después de más de cincuenta años de existencia, ha logrado hacerse un espacio en el panorama de las literaturas africanas e hispanas. Su singularidad en el continente africano obedece al hecho de que es una literatura escrita en la lengua española, como ocurre en Hispanoamérica.

A pesar de la difusión que se ha hecho de esta literatura sobre todo en el ámbito académico, sigue siendo ignorada en el mismo país de origen, por la falta de cultura libresca o el poco interés que se le otorga en el sistema educativo. De hecho, la generación de Ndongo-Bidyogo, Nguema Bacheng, Bolekia Boleká, etc., ha vivificado esta literatura hasta ahora. El problema viene a ser en la literatura ecuatoguineana moderna, donde destaca fundamentalmente Trifonia Melibea Obono Ntutumu, quien se aleja radicalmente de temas comunes en esta literatura como la colonización, la dictadura y el exilio.

Una de las limitaciones del presente estudio es la poca bibliografía que existe sobre esta novela a nivel nacional, ya que son pocos los escritores ecuatoguineanos especialistas en Donato Ndongo-Bidyogo, o que hayan publicado artículos relacionados con sus obras. La obra estudiada representa una de las novelas fundamentales de la literatura ecuatoguineana, escrita por Ndongo-Bidyogo, el máximo representante de esta literatura por su compromiso en la difusión de la realidad sociocultural y política de Guinea Ecuatorial. Por eso, una futura línea de investigación podría ser el estudio de los elementos socioculturales africanos en la novela de Donato Ndongo-Bidyogo.

La literatura ha sido utilizada por Ndongo-Bidyogo para reivindicar cambios necesarios en la sociedad ecuatoguineana. Con Los poderes de la tempestad se pone de manifiesto lo que supuso la dictadura instaurada en 1969 y derrocada en 1979. La literatura ecuatoguineana se enfrentó al ocaso del régimen. Los escritores exiliados (Donato Ndongo Bidyogo, Juan Balboa Bueneke, Francisco Zamora Loboch, etc.) presentan gran variedad de temas, pero el exilio y la nostalgia por la patria son fundamentales para entender el contenido de sus producciones literarias. La literatura ecuatoguineana actual se caracteriza por su repertorio de temas diversos. Además, el dato más importante que marca esta época moderna es la presencia de escritoras que contribuyen a robustecer la creación literaria.

Los antecedentes de la incorporación de la mujer al panorama literario de Guinea Ecuatorial los encontramos en escritoras como María Nsue Angüe, la primera mujer que en 1985 publicó una novela llamada Ekomo. Posterior a ella resuenan actualmente nombres como el de Guillermina Mekuy, Trifonia Melibea Obono, Isabel Rope Mikue, Juliana Mbengono, Anita Hichaicoto, entre otras.

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Tras la independencia de Guinea Ecuatorial en 1968, Francisco Macías Nguema Bidyogo (1968-1979) se convirtió en el primer presidente de este país.
Durante la colonización española, el territorio hoy conocido como Guinea Ecuatorial adoptó oficialmente este nombre el 12 de octubre de 1968 cuando obtuvo su independencia. Antes de esta fecha indicada se conocía como Guinea Española (1778-1968).
El territorio hoy conocido como Guinea Ecuatorial recibía el nombre de Guinea Española (1778-1968) durante la colonización. Adoptó la denominación actual tras su independencia en 1968.
El panafricanismo se puede entender como un movimiento político, social y cultural, cuyo objetivo es el desarrollo de África. Su filosofía es exaltar la cultura africana y que los problemas africanos sean resueltos por los africanos, libres de injerencias occidentales. La articulación de este pensamiento fue crucial durante la oleada de las independencias de los países africanos. Los principales ideólogos de este pensamiento fueron: Du Bois, K. Nkrumah, J. Kenyatta, Nelson Mandela, etc.
Debido a la brutalidad vivida durante el régimen de Francisco Macías, han ido apareciendo diferentes términos que ayudan a comprender la traumática situación de esta época. Por eso, escritores como Donato Ndongo-Bidyogo hablan de «los años del silencio», mientras que otros prefieren denominarlo “la época del mutis” (Ciriaco Bokesa Napo), la generación perdida (Juan Balboa Beneke), etc.