Las lecturas y el análisis de lo que en las ciencias sociales se ha denominado como el campo de los “estudios de género” han producido en las últimas décadas una indiscutible variedad de nuevas investigaciones, promoviendo un acercamiento a temas y problemas hasta entonces poco abordados. Entre las posibilidades analítico-metodológicas que este campo de estudios permite, los estudios sobre la participación, agencia y preponderancia de lo que en la actualidad conocemos como la comunidad LGBTQI+ en los pasados nacionales e internacionales han permitido mostrarnos -a manera de visibilización- que estas identidades siempre han estado presentes.
Más recientemente, y con la efervescencia de las nuevas “olas” de militancia identitaria en materia de género y sexualidad, las ciencias sociales han incorporado, además, categorías analíticas como la de interseccionalidad de las opresiones propuesta por Kimberlé Crenshaw.1 Esta lectura ha permitido complejizar cómo la raza, la clase social y las marcas sexogenéricas de los sujetos sociales cumplieron un rol preponderante en la construcción de identidades “ideales” por parte de los Estados nación modernos; así como de identidades que, ya sea mediante la medicina o el aparato carcelario, fueron pensadas como peligrosas y pasibles de ser aleccionadas o corregidas.
Sin embargo, estos avances en materia de otorgación de derechos civiles, matrimoniales, laborales, entre otros, para con la comunidad LGBTQI adquiridos en los últimos años se ven constantemente atacados: ya sea por organizaciones religiosas en contra de lo que alegan como una “ideología de género” pasible de aleccionar a las juventudes o por partidos políticos conservadores que han buscado, una vez en el poder, desestimar estas luchas a través de la represión abierta o simbólica. Los historiadores Benito Schmidt y Rodrigo de Azevedo Weimer proponen reconstruir el pasado del estado Rio Grande do Sul en clave queer demostrando la posibilidad de sumar estas perspectivas para pensar a las diversidades sexuales en aquellas regiones por fuera de las grandes capitales. Proponen como viñetas dos momentos de la historia brasilera reciente -el debate generado durante la instalación de la exposición “Queermuseu: Cartografias da Diferença na Arte Brasileira” en el año 2017, la cual fue cancelada a menos de un mes de su apertura por las críticas y acusaciones de incitación a la pedofilia, así como la destitución de su cargo como presidenta a Dilma Rousseff a partir de un juicio político.
A través de la compilación de 15 artículos de cientistas sociales participantes del Centro de Referência da História LGBTQIA+ do Rio Grande do Sul (CLOSE) de la Universidad Federal de Rio Grande (UFRGS); Histórias Lesbitransviadas do Rio Grande do Sul se propone -en palabras de sus organizadores- “poner en cuestión las lecturas históricas que se han realizado sobre el estado de Rio Grande a lo largo del siglo XX y comienzos del siglo XXI” (p.13). Estos análisis, más cercanos a la metodología de trabajo de la historia local, proponen como centro de las investigaciones a las lecturas y violencias a las que las personas de la diversidad sexual se vieron expuestas por parte de ciertos sectores sociales, así como las resistencias y luchas a las que estos colectivos se enfrentaron. Este colectivo de investigadores ha complejizado esta línea al sumar al análisis otras identidades y experiencias de militancia tan cercanas como el año 2018. Están fuertemente influenciados por los estudios y metodologías de investigadores norteamericanos sobre la vida de homosexuales, travestis y transexuales en la ciudad de Rio de Janeiro del último decenio del siglo XX2 y de la experiencia de trabajo en investigaciones biográficas como las realizadas por los coordinadores de este libro.3
De esta forma, y al enfocarse en las experiencias de distintos grupos de la diversidad sexogenérica, les autores nos proponen una miríada de estudios dedicados a conocer cómo travestis, transexuales, varones cis-homosexuales, drag queens, varones trans, lesbianas y hasta personas heterosexuales aliadas a las luchas de la comunidad han vivenciado su experiencia vital en ese territorio. Estos trabajos, analizan diversas facetas de la experiencia de la comunidad LGBTQI+ -las militancias, los espacios de esparcimiento y conocimiento entre pares y la represión médica, legal y policial- e incorporan a su vez una amplitud de temporalidades que nos permiten pensar en una historia lesbitransviada de larga duración (p.14). Esta concepción, propuesta para pensar las experiencias de un colectivo que vive “fuera de las normas hetero-cissexuales”, busca una lectura de las distintas vivencias del tiempo y los cambios a los que las sociedades se enfrentaron; aunque no se delimita una metodología específica para replicar estas investigaciones.
Esta extensa organización temática nos permite, además, poner en palabras y conocimiento histórico lo que pensadores como Michel Foucault (1984) propusieron desde la segunda mitad del siglo XX para las ciencias sociales: ante las nuevas lecturas de la supuesta “novedad” de la diversidad sexual en los espacios políticos y culturales, compilaciones como la propuesta por Schmidt y Weimer nos demuestran que -aunque subrepticiamente- estas identidades formaron parte del pasado nacional y local desde sus comienzos.
A grandes rasgos, es posible definir que los ejes temáticos que conforman este libro se centran en: a) las violencias a las que estas identidades fueron sometidas desde el siglo XIX en adelante; b) las experiencias de militancia y reivindicación y, por último, c) la sociabilidad de estos grupos y su vida cotidiana. Al valerse de distintas herramientas analíticas como el estudio de publicaciones masivas, revistas underground propias de la diversidad sexual, relatos en primera persona y hasta de cánticos futbolísticos; salen de la estrategia historiográfica propia de los estudios queer de la década de 1990 en la que las investigaciones se basaban netamente en el análisis de las construcciones estatales de estas identidades y su represión a través del estudio de registros o legajos policiales, los estudios de criminalistas, jueces y otros burócratas, entre otros. Estas nuevas lecturas confluyen en estudios que complejizan, por ejemplo, cómo las élites riograndinas analizaron los cambios en las expresiones de género masculinas metropolitanas en las primeras décadas del siglo XX utilizando como justificación a las ciencias médicas de la época (Benito Schmidt), las recomendaciones que periódicos y publicaciones hacían del turismo gay en la ciudad de Pelotas en la década de 1980, llamada por los “conocidos” como la Bicha-Cap (Mozart Matheus de Andrade Carvalho) o un ejercicio etnográfico en primera persona sobre la experiencia travesti a comienzos de la década de 1990 (Liane Susan Muller).
Al atender aspectos de la vida cotidiana de estos grupos sexogenéricos -la creación de lazos solidarios, la fiesta y el carnaval además de la represión- este libro alienta replicar estos estudios etnográficos en otras periferias. Están influenciados fuertemente por experiencias analíticas en metrópolis como Nueva York4 o ciudades latinoamericanas.5 Dichas investigaciones, centradas principalmente en las prácticas de sociabilidad de las grandes urbes, se valieron de la cronología de la historia política nacional para identificar el tratamiento que enfrentaron las organizaciones burocráticas estatales y los ejercicios de resistencia frente a estos sujetos. En este sentido, la propuesta coral de Schmidt y Weimer busca sumar las periferias como espacios desde los cuales es posible observar prácticas y agencias particulares. Esto puede ser de especial interés para quienes deseen replicar estas metodologías de trabajo en otras latitudes. Estas investigaciones, por lo tanto, ubican al estado de Rio Grande do Sul como epicentro de la diversidad, y a sus ciudades y barrios como espacios en los que la lucha por la visibilidad y el reconocimiento convivieron con la violencia.
Por lo tanto, al ubicar a sus objetos de investigación por fuera de las lógicas temporales de la historia política -los únicos trabajos que siguen estas lógicas se centran en la última dictadura militar y aun así hacen referencia a períodos de continuidad previos y posteriores para con estas comunidades- se cumple además con el concepto analítico de “espacio habitado”; proponiendo al lector una lectura flânerie desde la cual analizar estas experiencias. Estas investigaciones, sin embargo, también conviven en este libro con propuestas ligadas al análisis microhistórico, en el que a través de entrevistas a personajes icónicos como drag queens6 y transformistas7 o asociaciones de varones transgénero (Morgan Muller) se realizan estudios que intentan concluir en un estudio macro de estas comunidades y no logran interponer los relatos con otros datos o fuentes para complejizarlos.
Por último, y aunque excede al análisis meramente histórico del que se caracteriza esta publicación, resulta importante señalar una última sección que forma parte de esta empresa. Propia de los nuevos movimientos identitarios y valiéndose de experiencias historiográficas como la de la egohistoria, el apartado “Sobre les autores” (traducción propia) permite no sólo conocer la formación y experiencia laboral de quienes formaron parte de la escritura de los capítulos de “Historias Lesbotrasnviadas do Rio Grande do Sul”, sino sus marcas identitarias raciales, de clase y en especial, sexogenéricas. Creemos que aunque este ejercicio, propio de las posiciones interseccionales que reivindican la toma de posición de cada individuo como forma de autoreconocimiento es positivo, ya que permiten señalar las posiciones y opresiones a las que se enfrentan cada día las personas, también puede abrir a debates o discusiones acerca de quiénes pueden realizar este tipo de estudios. Aunque estas discusiones no se materialicen de forma concreta a lo largo de esta obra, consideramos importante su incorporación dentro de esta reseña para profundizar cuáles son las formas de autovalidación que les historiadores hacemos de nuestra práctica.
En síntesis, este libro es un gran ejemplo de cómo las nuevas lecturas histórico-sociales en materia de género conforman distintos ejercicios de análisis de las prácticas, agencias y resistencias a las que el colectivo LGBTQI+ se ha enfrentado en nuestros pasados nacionales. Estos estudios permiten ampliar el conocimiento que hasta el momento teníamos acerca de estas comunidades, pero a su vez nos invitan a revisitar tópicos propios de la historia social desde novedosas perspectivas, tales como la historia regional o las historias de vida desde la perspectiva de género, entre otros
[1] Kimberlé Crenshaw, “Demarginalizing the intersection of race and sex; a Black feminist critique of discrimination doctrine, feminist theory and antiracist politics”, University of Chicago Legal Forum 1 (1989): 139-167.
[2]Don Kulick, Travesti: Sex, gender, and culture among Brazilian transgendered prostitutes (Chicago: University of Chicago Press, 1998), James Green, Beyond Carnival: male homosexyality in twentieth-century Brazil (Chicago: University of Chicago Press, 1999).
[3]Rodrigo de Azevedo Weimer, Felisberta e sua Gente: Consciência Histórica e Racialização em uma Família Negra no Pós-emancipação Rio-grandense (Rio de Janeiro: Editora FGV, 2015), Benito Bisso Schmidt, Flavio Koutzii: biografia de um militante revolucionário - De 1943 a 1984 (Porto Alegre: Libretos, 2017).
[4]George Chauncey, Gay New York: Gender, Urban Culture, and the Making of the Gay Male World, 1890-1940 (Nueva York: Basic Books, 1994).
[5]Horacio Federico Sivori, Locas, chongos y gays. Sociabilidad homosexual masculina durante la década de 1990 (Buenos Aires: Antropofagia, 2004), Rodrigo Laguarda, Ser gay en la ciudad de México: lucha de representaciones y apropiación de una identidad, 1968-1982 (Ciudad de México: Instituto Mora, 2009), Óscar Contardo, Raro. Una historia gay de Chile (Santiago de Chile: Planeta, 2011).