Estructura histórica, social y política de Colombia, de Fernando Guillén Martínez

Autores/as

  • Christian Robles Baez Stanford University

DOI:

https://doi.org/10.17533/udea.le.n92a09

Palabras clave:

Estructura histórica, social y política de Colombia
|Resumen
= 1133 veces | PDF
= 686 veces| | XML
= 1042 veces| | EPUB
= 36 veces| | HTML
= 29 veces|

Descargas

Los datos de descargas todavía no están disponibles.

Biografía del autor/a

Christian Robles Baez, Stanford University

estudiante del doctorado en Historia, Stanford University, Estados
Unidos

Publicado

2020-01-24

Cómo citar

Robles Baez, C. (2020). Estructura histórica, social y política de Colombia, de Fernando Guillén Martínez. Lecturas De Economía, (92), 235–238. https://doi.org/10.17533/udea.le.n92a09

Número

Sección

Notas y reseñas

Artículos similares

1 2 3 4 > >> 

También puede {advancedSearchLink} para este artículo.

Estructura histórica, social y política de Colombia, de Fernando Guillén Martínez

La desigualdad social ha sido una característica constante y expandida en toda América Latina, y a pesar de que la región ha emprendido importantes y significativas transformaciones políticas, económicas, demográficas e, incluso culturales, la desigualdad se mantiene arraigada en nuestras sociedades. El libro Estructura histórica, social y política de Colombia, del historiador y sociólogo Fernando Guillén Martínez ofrece algunas pistas clave para entender el porqué de esta situación. De acuerdo con el autor, una mentalidad elitista y tolerante a la estructura desigual es una de las bases en las que se sustenta esta situación. Según él, dicha mentalidad puede identificarse con claridad en los valores culturales de la España de la Edad Media, los cuales luego fue traídos a América por los conquistadores ibéricos.

El libro de Guillén Martínez fue publicado originalmente en 1963, con el título de Raíz y futuro de la revolución. La palabra “raíz” en esta primera edición es clave para entender el mensaje general del libro, pues lo que el autor intenta hacer es “desenterrar” los orígenes de la mentalidad colombiana frente a la desigualdad. Curiosamente, la segunda edición del libro se publicó más de medio siglo después, en 2017, pero, para esta nueva edición, el libro lleva otro nombre, el nombre que originalmente Guillén Martínez le había dado y que sus herederos decidieron respetar. ¿Por qué un libro al parecer olvidado volvió a aparecer después de tanto tiempo? Desde luego, el contexto actual del país ha sido importante. Después de varias décadas de un intenso conflicto armado entre guerrillas, paramilitares y gobierno, Colombia finalmente alcanzó la firma de un proceso de paz. Aunque esto no ha significado el fin de la violencia en el país, ni siquiera el desarme total de los grupos insurgentes, la verdad es que el proceso de paz ha permitido que otros asuntos como la amplia desigualdad que afronta el país ganen espacio en el debate público.

Según Guillén Martínez, “ninguna región en el mundo presenta hoy una estructura político-social que a la vez sea tan injusta y tan difícil de combatir” (p. 15) como América Latina. Desde el comienzo de su texto, el autor afirma que la desigualdad social no es simplemente el resultado de factores económicos; de hecho, según él, detrás de los fenómenos económicos existen “actitudes psicológicas de naturaleza histórica” (p. 17). Así pues, la estructura desigual no está determinada simplemente por quién tiene los medios de producción, como lo sugeriría un enfoque marxista, sino que en realidad está sustentada en una mentalidad elitista que favorece una estructura social desigual. ¿Cuáles son entonces los orígenes de esta mentalidad?

Guillén Martínez explica que en la Edad Media la península ibérica era diferente de otras regiones de Europa occidental: mientras que en regiones como Francia o Inglaterra se estableció el feudalismo con propiedad, la península parecía tener una estructura social más igualitaria. Como el autor señala, la fuerte presencia de árabes, moros y judíos creó una sociedad diversa y relativamente más libre. Posteriormente, con el avance del cristianismo, se permitió el ascenso del campesinado a la aristocracia mediante la conquista de tierras y la expulsión de estas de los que fueran “no cristianos”. Entonces, a diferencia del resto de Europa, en la península los siervos podían volverse nobles solamente conquistando tierras en nombre de la fe cristiana. En resumen, en España y Portugal existía una mayor movilidad social y la entrada a la nobleza no estaba completamente restringida como en las otras sociedades fuertemente feudales. Esta situación creó un deseo insaciable por ascender socialmente (el sueño de ser noble) que no existía en otras partes de Europa simplemente porque en ellas no era posible.

En este contexto, la tierra y el cristianismo se volvieron los emblemas de la superioridad y la nobleza en la península ibérica. A diferencia de otras partes de Europa, donde la nobleza comenzó a verse como la clase opresora a la cual era necesario extinguir, en la península la nobleza se convirtió en el ideal que todos querían conseguir. Esto lleva a una paradoja que el autor resalta en su libro: una sociedad inicialmente más equitativa y con mayor movilidad social se volvió tolerante a la estructura desigual, por lo cual, en vez de desarrollarse una mentalidad antijerárquica y antiaristócrata, se buscó ser noble a cualquier precio. En un comienzo, los árabes y los moros fueron los expulsados y subyugados; pero luego, en América, los cristianos ibéricos encontraron vastas poblaciones y tierras para subyugar y conquistar. Se encontraban así las dos ansiedades básicas que el autor identifica en los ibéricos: el anhelo de poseer tierra y la desesperada necesidad de obtener vasallos: ambos símbolos de nobleza. Esta mentalidad elitista, basada en la necesidad de distinguirse sobre los demás, es lo que el autor llama hidalguismo.

Para Guillén Martínez, el hidalguismo se mantiene por lo menos hasta cuando escribió su obra (1963), con otros sistemas económicos, pero bajo la misma lógica. Si hay algo malo en la desigualdad es estar abajo, pero no la estructura en sí misma, por eso los esfuerzos no se centran en cambiar el orden establecido sino en ascender individualmente a costa de los demás. Esta segunda edición del libro cuenta con tres partes. Las dos primeras (que he reseñado hasta aquí) se centran en buscar la raíz de la mentalidad hidalga, mientras que la última parte está dedicada al futuro de la revolución, que no es otra cosa que un análisis sobre cómo podrían cambiar las cosas. Para este historiador, no basta con generar más riqueza o con romper la estructura económica feudal; de hecho, él señala que la industrialización y el capitalismo ampliaron aún más las oportunidades de oprimir socialmente. En sus palabras, simplemente “ha cambiado de ropajes la secular actitud popular pero no se ha alterado su esencia” (p. 238). En vez de aspirar a un título nobiliario, ahora se aspira al título de “doctor”, pero en el fondo ha permanecido la misma lógica: la ansiedad por sentirse superior a los semejantes, ver al vecino como un competidor y como la persona con la cual se puede saciar el deseo reprimido de superioridad, y no como un compañero en la lucha por la equidad.

Curiosamente, en el mismo año en que Guillén Martínez publicó la primera edición de su obra, E.P Thompson publicó The Making of the English Working Class. Resulta inevitable establecer algunas relaciones entre ambos libros; aunque fueron escritos y pensados para sociedades diferentes (la inglesa y la colombiana) en ambos libros se revalúa la supremacía del materialismo del enfoque marxista clásico y se recalca la estrecha relación de los aspectos socioculturales con el ámbito económico. Aunque no es nada novedoso para la época, ambos libros parten de la nación como su unidad de análisis. Ambos libros tienen una fuerte influencia de Weber y sus tesis sobre el impacto de los aspectos culturales en los resultados económicos; tanto para E.P Thompson como para Guillén Martínez, las explicaciones economicistas sobre la desigualdad no son suficientes. En este sentido, ambos libros son ejemplos interesantes del uso de la teoría social en la historia. A pesar de estas similitudes, el rumbo de ambos libros fue muy diferente después de sus publicaciones: mientras que E.P Thompson se convirtió en un referente obligado de la historiografía inglesa, el texto de Guillén Martínez pareció ir cayendo gradualmente en el olvido. La segunda edición que Ariel se ha atrevido a publicar en 2017 es ciertamente el rescate de una obra crucial en la historia intelectual colombiana; pero además un texto crítico para entender nuestra sociedad colombiana contemporánea y hacernos más conscientes de las raíces de la profunda desigualdad que continuamos padeciendo.

Guillén Martínez, F. (2017). Estructura Histórica, Social y Política de Colombia. Bogotá: Editorial Planeta S.A.
Estudiante del doctorado en Historia, Stanford University, Estados Unidos. Dirección electrónica: robles-baez@stanford.edu