EL ESPÍRITU Y EL SISTEMA NERVIOSO (1867)

  • E. Maudsley

Resumen

La afirmación de que el cerebro segrega el pensamiento como el hígado segrega la bilis, enunciada en toda su rudeza, ha sido ridiculizada por unos y recibida por otros con desaprobación y disgusto. Seguramente que no es la expresión exacta de los hechos; puede admitirse desde luego que el cerebro es el órgano principal del espíritu, sin aceptar por eso la defectuosa comparación que asimila las funciones del cerebro a una secreción material. La confusión depende en este caso, como en los demás casos, del doble uso de la palabra secreción para designar el acto secretorio y su producto, o lo que es lo mismo, los cambios moleculares e insensibles y sus resultados materiales. Comenzaremos por manifestar con la mayor claridad posible lo que entendemos por alma o espíritu.

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Publicado
2015-08-11
Sección
Clásicos del Psicoanálisis