FLUORURACION DEL AGUA Y MORTALIDAD POR CANCER EN LOS ESTADOS UNIDOS
Resumen
Las autorizadas afirmaciones de que la fluoruración de las aguas no esta asociada con ningún aumento del cáncer, han sido desafiadas sobre la base de datos que proclaman, y muestran que la mortalidad por cáncer en Estados Unidos se elevó más agudamente en ciudades con agua fluorurada. Sin embargo durante el período de estudio (1950-1970), las estructuras poblacionales de estas ciudades cambiaron sustancialmente. Cuando se toma en cuenta edad, sexo y grupo étnico, la razón entre mortalidad observada y esperada por cáncer, cae ligeramente en las ciudades con agua fluorurada y no cambia en las ciudades con agua no fluorurada. En enero de 1976 El Colegio Real de Médicos informó sobre el efecto de los fluoruros en los dientes y la salud, y afirmó: "No hay evidencia de que el fluoruro aumente la incidencia de mortalidad por cáncer en ningún órgano". Esta afirmación ha sido subsecuente. mente desafiada por referencia a las tendencias de la mortalidad por cáncer en 20 ciudades Americanas, la mitad de las cuales tenían sus abastecimientos de agua fluorurada durante el período 1952-56, mientras la otra mitad no tenía agua fluorurada. En 1950 la tasa general de mortalidad por 100.000 personas era casi igual en ambos grupos de ciudades (181 y 179 respectivamente). Diez años después se había elevado a 206 en las ciudades con fluor en sus aguas de abastecimiento y a 185 en las que no tenían fluor, y 20 años después (1970) se había elevado à 217 y 197 respectivamente. La diferencia entre las cifras aumentó de 2 a 20 por 100.000, y este hecho ha sido puesto en consideración en El Congreso.de los Estados Unidos y a las autoridades de salud de Gran Bretaña como evidencia de que la fluoruración aumenta el riesgo de morir por cáncer. Mas aún, cálculos basados en estas y otras cifras similares han sido usados para sugerir que la fluoruración ha sido responsable de 35.000 muertes por cáncer por año en los 93 millones de personas que regularmente usaban agua fluorurada en los Estados Unidos en 1975. Tales condiciones no pueden estar basadas en tasas crudas de mortalidad, por varias razones, la mas obvia de las cuales es la de que la mortalidad por cáncer varía mucho con la edad y en menor proporción por sexo y grupo étnico. El primer requerimiento es, entonces, examinar los cambios demográficos en la población de las ciudades, para ver si estos cambios puedan haber contribuido a los resultados. Esto fué hecho rápidamente, y el Dr. D.S. Fredrickson, director del Instituto Nacional de Salud informó que "La diferencia en la tendencia en las tasas brutas de mortalidad por cáncer entre los dos grupos de ciudades puede ser atribuida totalmente a diferencias en la composición por edad y por grupo étnico de las poblaciones involucradas". Desde entonces el Dr. R.N. Hoover y sus colegas del Instituto Nacional del Cáncer ha publicado un artículo detallado que confirma la conclusión de Frederickson, y el Dr. D. R. Taves, de la Universidad de Rochester ha informado una conclusión similar. Bajo circunstancias normales esto supondría el fin de la discusión sobre la materia. Desafortunadamente no lo ha sido. En particular se ha afirmado que el método de estandarización usado para eliminar los cambios demográficos es erróneo, y que los cálculos no pueden ser confrontados porque las cifras básicas que usó el Instituto Nacional del Cáncer y el Dr. Taves no estan disponibles al público. En realidad en la Gran Bretaña un miembro del Parlamento ha llegado hasta decir que el Departamento de Salud ha engañado al público, que, "Ha habido alguna separación de la verdad", para justificar lo que es en realidad una medicación obligatoria, y que, "El problema consiste en que bajo las leyes actuales del siglo no tenemos en éste país el derecho a conocer la verdad a causa del Acta de Secretos Oficiales".
En estas circunstancias puede ser de interés reproducir los datos demográficos para las 20 ciudades, que están publicados en los informes de la Oficina del Censo y del Centro Nacional de Estadísticas de Salud y que están ampliamente disponibles en los Estados Unidos y en menos proporción en las librerías médicas de Gran Bretaña. Estos datos fueron los que usaron para llegar a las conclusiones de Frederickson y Taves y nosotros los hemos usado para confrontar sus hallazgos.
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Derechos de autor 2025 Richard Doll, Leo Kinlen; Jhon Florez , Fernando Zambrano

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