Conocimiento, revistas científicas y las universidades en Colombia: lo bueno, lo malo y lo feo

  • Fabián Jaimes Universidad de Antioquia

Resumen

La aproximación del ser humano al conocimiento ha sido y será siempre una aventura fascinante. La tradición filosófica occidental, desde la antigua Grecia, ha navegado a través de los conceptos de la percepción, las ideas, el saber, los sentidos, la experiencia, la verdad y la ciencia. Esta última, en toda su dimensión funcional (“conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente.”, diccionario de la Real Academia Española, http://dle.rae.es/?id=9AwuYaT, consultado Octubre 2017), nutre en buena parte el conocimiento general y particularmente el conocimiento en las áreas de la salud. Nuestro conocimiento; como médicos, enfermeros, odontólogos, bacteriólogos o cualquier profesional de la salud, debe crecer no solo desde las vivencias y los sentimientos sino también desde la ciencia y el método científico. Es el método científico, con sus contrastes de hipótesis y su verificación empírica, el que puede permitirnos reducir la incertidumbre en la toma de decisiones en todos los ámbitos de la salud y la enfermedad. Y en ese camino del conocimiento en las áreas de la salud es donde las revistas científicas tienen todo por dar y por hacer. Las revistas y las publicaciones científicas periódicas son el vínculo entre el investigador y el usuario de los productos de conocimiento, son el vehículo por el cual el inmenso esfuerzo de un grupo de profesionales llega al mayor número posible de beneficiarios. En este, a veces intrincado, proceso de difusión del conocimiento confluyen muchos factores de diverso orden y también diversos intereses: una comunidad científica con el suficiente vigor y responsabilidad para sustentar el modelo de evaluación por pares, una adecuada disposición de recursos financieros y humanos que permitan transitar con tranquilidad desde la generación de preguntas de investigación hasta la publicación final de las respuestas y, entre otros muchos, una responsabilidad social compartida que permita una verdadera apropiación del conocimiento para beneficio de la sociedad y las naciones. Las Universidades, como fuente del saber y centro de reflexión y pensamiento son, o deberían ser, el escenario natural de las revistas científicas. Si bien en el mundo, en una suerte de capitalismo cognitivo llevado al extremo más neoliberal, las revistas científicas biomédicas de impacto pertenecen a grupos editoriales con un interés fundamentalmente mercantil (Nature Publishing Group, Cell Press, Elsevier) o a sociedades científicas aliadas con empresas de medios (Massachusetts Medical Society y el NEJM group), en Colombia; destacándose sobre otros países de la región, la gran mayoría de revistas con continuidad y visibilidad se editan desde las universidades. No deberíamos esperar otra cosa, si en las universidades tenemos también a los principales centros y grupos de investigación del país, y debería ser una consecuencia natural del proceso investigativo que sus productos se den a la luz en el mismo lecho en el que se gestaron.En este contexto, es necesario y saludable que el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, COLCIENCIAS, establezca un sistema de clasificación y calificación de las revistas científicas colombianas. Más allá de los potencialmente discutibles métodos y procedimientos que se emplearon para la asignación de las categorías; la evaluación cualitativa y cuantitativa, como en cualquier proceso pedagógico, es una valiosa herramienta de crecimiento y un estímulo para la superación. Lo que no tiene cabida ni razón de ser para el interés de la ciencia y el conocimiento en Colombia, es que esta calificación de las revistas se acople de manera perversa con el modelo salarial de remuneración por puntos que tenemos los profesores de las universidades públicas. Entendemos perfectamente la diferencia entre publicar en New England Journal of Medicine y publicar en IATREIA; y es perfectamente razonable que el reconocimiento que obtengamos en el primer caso sea muy superior al segundo. Pero no es llevando a la invisibilidad salarial a las revistas nacionales, al medirlas con el mismo rasero de las internacionales, que se logra “Formular e impulsar las políticas de corto, mediano y largo plazo del Estado en CTeI, para la formación de capacidades humanas y de infraestructura, la inserción y cooperación internacional y la apropiación social de la CTeI para consolidar una sociedad cuya competitividad esté basada en el conocimiento, el desarrollo tecnológico y la innovación” (Decreto 849 de 2016, Por el cual se modifica la estructura del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación. Capítulo 2. Funciones). Amén de lo malo de desaprovechar una oportunidad de mejora, convirtiéndola en un instrumento para “ajustar” el presupuesto de las universidades públicas; esperamos que el resultado de la clasificación de las revistas científicas no tenga la misma finalidad de la inveterada clasificación de grupos de investigación en categorías A1, A, B ó C y de la más reciente de investigadores como senior, asociado o junior: ninguna. Nunca hemos visto, ni desde COLCIENCIAS ni desde el estado Colombiano, la política de estímulos o de apoyo a la investigación que se derive de las anteriores jerarquías. En el informe de resultados preliminares de la convocatoria 768 de 2016 para indexación de revistas científicas Colombianas (http://scienti.colciencias.gov.co:8084/publindex/jsp/EnNoticia/noticia.jsp?id_noticia=126, consultado Octubre de 2017) se describió un “plan de implementación de la política para mejorar la calidad de las publicaciones científicas: estrategias para el fortalecimiento de revistas nacionales”, cuyo objetivo 3 reza: “Aumentar la presencia de revistas científicas nacionales en los índices citacionales y bases de datos con alto impacto científico”. Para lo anterior proponen dos estrategias, siete acciones y un plan de implementación 2017 con talleres de formación para editores y equipos editoriales en 4 módulos, elegantemente explicados, “cuyos contenidos estarán dirigidos específicamente a las categorías A2, B, C y SC (revistas sin clasificar)”. Trascurridas tres cuartas partes del año, cuando escribo este editorial, no hay todavía en la página de Publindex ni de COLCIENCIAS ninguna información al respecto.La revista IATREIA es la publicación científica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia. Estamos empezando un nuevo camino, con un comité editorial de lujo, con un equipo de trabajo y de comunicaciones comprometido con el desarrollo de la revista, y con el inmenso reto de tener solamente la imaginación como límite para nuestras metas. Mi agradecimiento muy especial a los anteriores Director y Editor de la revista. Espero que podamos continuar y superar su legado.

Biografía del autor/a

Fabián Jaimes, Universidad de Antioquia
MD, MSc, PhD
Publicado
2018-01-01
Sección
Editorial